miércoles, 21 de julio de 2010

LUIS CORVALÁN, UN HIJO DE SU PUEBLO Y UN POLITICO EJEMPLAR FALLECIÓ ESTE MIERCOLES EN LA MADRUGADA



LUIS CORVALÁN, UN HIJO DE SU PUEBLO Y UN POLITICO EJEMPLAR FALLECIÓ ESTA MADRUGADA

Por Mario Gómez López

Quien fuera secretario general del Partido Comunista durante un tiempo excepcionalmente extenso, a consecuencia de la persecución personal en su contra bajo el gobierno de Gabriel González Videla (1946-1952), no abandonará nunca el respeto por los trabajadores de su país y la lección de consecuencia, responsabilidad, sacrificio y entrega absoluta a sus obligaciones que fueron un sello de distinción además de una contribución permanente a la unidad de los trabajadores de nuestro país.

Hace unos días, este espacio publicó una fotografía en que él, de pequeña estatura, escuchaba unas declaraciones de Fidel Castro en una etapa crucial de la vida del que por largos años fue secretario general de su partido. Esa fotografía suscitó una reacción de profundo cariño y respeto. Esos dos aspectos de esa relación con los chilenos le dieron a la política en sí una calidad que emanaba del corazón de su pueblo. Podría afirmarse que él fue una lección permanente de modestia, de un lenguaje chispeante y de una profundidad teórica sorprendente.

Viajó por el mundo y su figura pequeña en tamaño físico alcanzó dimensiones de un político de altísimo nivel.

Quien esto escribe fue siempre amigo de él, a partir de una amistad más grande y profunda con mi hermano José Gómez López, ya fallecido, y muchas veces ellos dos discutían caminando entre Ahumada y Amunategui, por la acera norte de la Alameda y yo amoldándome a los pasos cortos de ambos y a las súbitas interrupciones en que se detenían para reafirmar alguna idea.

Don Lucho intentó que José Gómez se reintegrara al Partido del que fue militante desde muy joven. Pero éste siempre le explicó: no puedo superar mi angustia de que tengamos prohibición de salir a la calle a denunciar al traidor Gabriel González Videla que ocupaba la presidencia de la República.

De alguna manera fui hijo de mi hermano que despertó en mí esa férrea solidaridad con clase trabajadora, me llevó a ser un obrero de la construcción, un trabajador campesino y en Argentina, ajustador de máquinas telefónicas.

Creo que quien haya conocido a Don Lucho tendrá un recuerdo lleno de sentimientos personales y él nunca pretendió ni quiso ser una estrella de la política sino el mismo estudiante de maestro primario de la Escuela Normal de Chillán.

En Moscú, caminábamos domingo a domingo por el Parque Botánico en que él adoptaba una actitud de timidez ante los saludos y gritos de cariños que los moscovitas le brindaban porque nunca se consideró héroe de nada.

Hoy al despedirme de él, represento a José Gómez, a mi familia, a tantos que lo consideramos siempre sabio, leal, que en sus análisis entregaba todo lo que su Partido le había enseñado, además del producto de sus increíble cantidad de libros que hace unas semanas atrás me los mostraba empinándose para alcanzar un volumen y contarme la historia de a quien correspondía y la dedicatoria que el autor le brindaba.

Me contó un secreto: “Mario, Lily está enojada conmigo”. Ella no había parecido aún en el living y se encontraba dedicada de salud. Hoy, mañana, se reunirán sus hijas con sus hijos, que son los nietos de este chileno tan chileno y habrá de parte toda la familia un mensaje para el único hijo varón fallecido durante su exilio.

Don Lucho, usted fue un grande, usted con su sencillez y sabiduría creó frases que se recordarán siempre, sus términos criollos, en especial al iniciarse una campaña electoral.

A días de que intenten perdonar a los más feroces asesinos de nuestro pueblo en la historia de Chile, una abrazo para la familia y nuestros respetos a todos los que estuvieron y seguirán con él.

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