domingo, 8 de noviembre de 2009

ESCUCHA CHILE: UNA PÁGINA MEMORABLE DE RADIO MOSCÚ-LA VOZ DE RUSIA



El 29 de octubre se cumplen 80 años del comienzo de las emisiones radiales desde Moscú para el extranjero. Buenas noches amigos oyentes, con ustedes la locutora……..
…y el analista Guenadi Sperski.

Los primeros programas salieron al aire en los idiomas alemán, inglés y francés. A partir de agosto de 1932, Radio Moscú Internacional comenzó a hablar en español. En nuestros tiempos, su sucesora es la Compañía estatal de radiodifusión “La Voz de Rusia”. En las décadas transcurridas, no pocas páginas memorables están escritas en la historia de la Redacción latinoamericana. Hoy queremos abrir una de ellas, que data del 11 de septiembre de 1973, día del golpe militar en Chile. Con ustedes el jefe en sus días del programa de radio Moscú, “Escucha Chile”, Guenadi Sperski.

Sp: La noticia del bombardeo a La Moneda llegó a Moscú al final del día. El director de nuestra redacción, Babken Seraponiantz indicó que ahora habría que cambiar el carácter de las transmisiones para Chile. Poco después llegó del Comité estatal de la URSS de Radio y TV la resolución por la que se creaba la sección chilena en los marcos de la redacción Latinoamericana..



M: Y Usted, Guenadi, fue puesto al frente de ella. ¿Cómo se explica aquella elección?
SP: Resulta que, durante un año realicé una práctica profesional en Santiago, en la Universidad de Chile y conocía mejor que otros la situación en ese país. Babken Seponiantz me propuso bautizar el nuevo programa con el nombre de “Escucha Chile”. Su decisión fue aprobada por los locutores Luís Chequini y Katia Olievskaya . Sus señales de llamada fueron los acordes de la marcha “Venceremos”, de mi amigo, el compositor Sergio Ortega. Escuchemos una vez mas la presentación de nuestro programa en la interpretación de Katia Olevskaya y de José Miguel Varas.

Sp: El único chileno en Radio Moscú era entonces el senador, escritor y miembro de la dirección del Partido Comunista de Chile Volodia Teitelboim, quien se encontraba en Europa, en tareas políticas al momento del golpe. El 18 de septiembre de 1973, en el Día de la Independencia de Chile salió al aire la primera edición del programa. En un comienzo teníamos que limitarnos a las informaciones de las agencias, las que, sin embargo, no ofrecían un cuadro cabal y objetivo de la realidad chilena. Pero, ¿de dónde sacarlas? Las comunicaciones con nuestro corresponsal en Santiago, Leonard Kosichev, quedaron cortadas…

M: Leonard Kosichev encabeza la redacción latinoamericana de “La Voz de Rusia” y hoy participa en este programa. Sabemos, Leonard, que usted, aunque fue arrestado, logró conservar la grabación del último mensaje de Allende a su pueblo, emitida por Radio Magallanes.
Leonard K.: Así fue. La voz de Allende tenía como fondo trágico los combates que habían comenzado ya en torno al palacio de La Moneda. Y su voz como que se imponía sobre el silbido de las balas, y el trueno de las explosiones. El presidente hablaba con un dominio de si mismo increíble para el momento que se vivía. Allende anunció sin pensarlo dos veces. “En la encrucijada de la historia no renunciaré; he sido elegido por el pueblo y estoy dispuesto a sacrificar mi vida, pero no me rendiré”. Me preocupaba lo que podría ocurrir con esa grabación de ser atacada nuestra corresponsalía en Santiago. Una semana después del golpe fui arrestado como representante de Radio Moscú, acusada de realizar una propaganda antichilena. Y toda la propaganda antichilena consistía en que contábamos la verdad de lo que ocurría en Chile, de las represiones, de los asesinatos, sobre los que prensa controlada y la censura, naturalmente no informaba. Pero yo logré, literalmente un día antes de mi arresto, hacer llegar a nuestra embajada aquella valiosa y preciada grabación para mí. Gracias a los esfuerzos de la embajada fuí puesto en libertad y la cinta aquella se conservó también.

Sp: Recuerdo Leonard nuestro encuentro a tu regreso de Chile. Radio Moscú llevó tus reportajes y la grabación de la voz de Allende a todo el mundo. Luego, a petición de nuestros colegas enviamos copias de esa grabación a Radio Berlín, de Praga, de Varsovia, Sofía, de Budapest, de Londres. Escuchemos un fragmento del último mensaje de Salvador Allende:



M: Igor Kudrin, al igual que Guenadi Sperski realizó una práctica de estudios en la Universidad de Chile, en Santiago, donde se hizo amigo de Nelson, un estudiante de Sociología. Igor, ¿qué sabes de cuál fue la suerte de tu amigo?
Kudrin: Nelson pereció después del golpe de Estado a manos de los militares. En un programa de “Escucha Chile” me referí a este caso. Para mi asombro, a través de Argentina llegaron a Moscú unas cuantas cartas de sus amigos. Ellos denunciaban que en su asesinato estaban implicados los subordinados del coronel Carlos Delpiano. Hace cuatro años estuve en Santiago y recorrí los lugares donde solíamos pasear con Nelson. Hace tiempo que sería un magnífico profesor y un genuino chileno. Es una pena que no alcanzara a vivir para ver el Chile renovado.

M: Tres décadas mas tarde de la muerte del heroico presidente recibimos un mensaje de gratitud de su hija, la diputada Isabel Allende Bussi: “Los chilenos no olvidaremos el importante rol solidario que Radio Moscú, a través del programa Escucha Chile, cumplió durante la dictadura de Pinochet, denunciando los graves atropellos a los DDHH, informando de las acciones solidarias que en distintos lugares del mundo se realizaban a favor de nuestra causa democrática, y dando a conocer las luchas emprendidas por la oposición a la dictadura, en su esfuerzo por recuperar la democracia en Chile. En términos mas personales agradezco a La Voz de Rusia, (anterior, Radio Moscú) por mantener la memoria de mi padre, Salvador Allende, a través de programas especiales que recuerdan su gobierno y su muerte consecuente por los ideales que sustentó.



Sp: Camarada presidente. En mítines en Santiago tuve la dicha de escuchar los discursos de Salvador Allende… Volviendo a lo nuestro, nuestro equipo fue cobrando fuerza gradualmente. Afines de 1973 llegó a Moscú el conocido escritor y periodista José Miguel Varas. Mas tarde Eduardo Labarca y otros camaradas que formaban un colectivo compacto de especialistas. Fueron establecidos contactos directos con representantes de partidos de la Unidad Popular en distintos países del mundo, con demócrata cristianos, con militares constitucionalistas. Nuestro programa era sintonizado en 47 países. Desde Chile llegaban cartas de los oyentes. A veces eran documentos sonoros. Así, por canales de la resistencia chilena recibimos una grabación de Santiago del entierro de Pablo Neruda, el que se convirtió en la primera manifestación masiva de protesta.

M: La tragedia duró cerca de 17 años y, en todo ese período, los chilenos conocían la verdad de los hechos en su país, que intentaban ocultar los militares, escuchando por programas desde Moscú. Estériles fueron los intentos de Augusto Pinochet de silenciar la voz de la solidaridad. Así es como recuerda, en nuestros días, la tarea de esta emisora: “¿Quién no escuchó Radio Moscú y especialmente el programa Escucha Chile en las noches de aquel tiempo macabro de la dictadura? Las denuncias de Escucha Chile salvaron la vida de muchos prisioneros políticos en Chile y permitió a la Cruz Roja Internacional y a las Naciones Unidas ejercer presión sobre la dictadura por la libertad de esas personas.

Sp.: Y yo puedo confirmarlo. En septiembre de 1990, en un mitin en el Parque Forestal de Santiago, se acercó a mí un ex militar, quien me abrazó y con palabras de gratitud me contó que su salvación la debía a Radio Moscú. El nombre de esa persona aparecía en la lista de los arrestados, lo que ayudó a establecer el lugar de su reclusión y comenzar la campaña por su liberación.

M: Los programas de Radio Moscú tenían entonces singular popularidad en Chile y el extranjero. En aquellos años fue compuesta una canción sobre Radio Moscú. ¿Qué puedes decir Guenadi al respecto?
Sp.: Sí, recibimos una cinta con la grabación del tema titulado “Igual que tú”, en la interpretación del conjunto chileno “Quilapayún”, y un tiempo después nos encontramos con sus artistas en el departamento de José Miguel Varas. Las actuaciones del conjunto en Moscú, dirigido por Rodolfo Parada, tuvieron enorme éxito. Y esa canción la transmitíamos a menudo en “Escucha Chile”. Escuchémosla nuevamente con ustedes.

M: Escucha Chile, bajo esta bandera salía al aire el programa de la esperanza y de la solidaridad. No todos tuvieron la suerte de vivir para celebrar la caída de la dictadura. Hoy los chilenos recuerdan a los que perecieron en la lucha contra la violencia y el terrorismo de Estado. No hace mucho, nuestro colega Sergio Blaset visitó su patria chica, la ciudad chilena de Talca donde su hermano Hugo Antonio le pidió, a nombre de sus compañeros de Pelarco, agradecer a “La Voz de Rusia” la solidaridad en tiempos de la dictadura y, que difundiéramos el homenaje que Waldo González Cofré rindiera al intendente mártir Germán Castro Rojas. El discurso de Waldo González fue pronunciado este 12 de septiembre de 2009 , en el Acto de inauguración del Edificio Intendente Germán Castro Rojas, socialista que con su muerte salvó la vida de sus camaradas.

Sp: En el largo expediente de los crímenes de la dictadura figuran los “detenidos desaparecidos”. De ellos me habló una vez un participante en el Maratón de Moscú por la Paz, el profesor Luís Soto, quien estuviera preso en el campo de concentración de Chacabuco. El 13 de septiembre, su grupo realizó una carrera en torno al Kremlin en camisetas con las imágenes de Marcelo Concha, Lenin Díaz y Mariano Tiruel, para captar la atención de los moscovitas y de los participantes en el maratón en la suerte de los “detenidos desaparecidos”. Luís Soto, Francis Chavez y Cecilia Ubilla enviaron un telegrama a la presidenta de Chile, Michelle Bachelet, en el que le piden su ayuda en la investigación de las circunstancias de la muerte y del lugar donde fueron a dar cientos de compatriotas en el período de la dictadura de Pinochet.

M: El programa “Escucha Chile” fue parte de la historia de ese país. Sobre el programa han sido escrito no pocos artículos, libros, y su experiencia es estudiada en facultades de periodismo de universidades chilenas. El cineasta Andrés Daie filmó un documental, el que fue presentado a fines de septiembre en Santiago. Un buen recuerdo del trabajo conjunto con los amigos y colegas chilenos guardan Guenadi Sperski, Leonard Kosichev, Igor Kudrin. Natalia Smirnova se desempeñaba entonces como secretaria de la sección chilena, y ahora, egresada de la Facultad de Periodismo de la Lomonosov de Moscú, es redactora. Natalia recuerda así los años de trabajo en la sección chilena:



Natasha: Queridos amigos: Aprovecho esta ocasión para expresar mi simpatía y cariño a Ligeia Balladares y Guillermo Ravest, a Marcel Garcés y Valentina, José Miguel Varas e Iris Largo, Eduardo Labarca, Lautaro Aguirre y María Victoria Corvalán, a Rolando Carrasco y a su esposa rusa, Olga… Recuerdo la alegría con que celebrábamos el año nuevo en la calle Vavilova, bebíamos cola de mono y degustábamos empanadas. Y los bailes que me pegaba con don Lucho Corvalán. En general, sabíamos trabajar y descansar bien. A todos tengo en mi corazón y quiero mucho. Deseo a todos mucha salud. Confío en viajar un día a Chile. Vuestra Natasha.

Sp: Me sumo Natalia a tus saludos y parabienes y deseo que se cumplan tus planes. Como un buen recuerdo del programa “Escucha Chile” guardo el libro de Volodia Teitelboim, titulado “Noches de radio. Una voz viene de lejos”, que me enviara con su autógrafo: “Esta tarea hermosa cumplida por ti y tus compañeros de trabajo, merece la gratitud permanente del pueblo chileno”.

M: Así hemos recorrido una memorable página de la historia de la Redacción latinoamericana de Radio Moscú-La Voz de Rusia: el programa “Escucha Chile”.

viernes, 30 de octubre de 2009

RADIO MOSCU Y LA VOZ DE RUSIA SUMAN YA: 80 AÑOS DE HISTORIA, 17 DE LOS CUALES FUERON LOS SOLIDARIOS ESCUCHA CHILE



Estimado amigo:

Es muy grato dirigirnos a Ud. para felicitarle por el Octagésimo Aniversario de la Compañía Estatal Rusa de Radiodifusión “La Voz de Rusia”, otrora Radio Moscú Internacional.

Al mismo tiempo aprovechamos la oportunidad para agradecerle el aporte considerable desplegado en el desarrollo de la radiodifusión internacional.

De todo el corazón le deseamos una buena salud, prosperidad y muchos años de vida.

Sus amigos de la Redacción de emisiones

en español y portugués de La Voz de Rusia

domingo, 11 de octubre de 2009

ESCUCHA CHILE LA PELICULA, UN HOMENAJE A LO QUE FUE LA SOLIDARIDAD MUNDIAL A LA LUCHA DE CHILE, TRANSMITIDA DESDE RADIO MOSCÚ




José Miguel Varas, Premio Nacional de Literatura de Chile, la periodista Vicky Quevedo y Juan Pablo Cárdenas, Premio Nacional de Periodismo de Chile, comentan el significado que tuvieron las transmisiones de Escucha Chile de Radio Moscú, durante los negros días de la dictadura pinochetista.




José Miguel Varas, director de Escucha Chile de Radio Moscú y Radio Magallanes, La Voz que el fascismo no pudo acallar, porque siguió sus emisiones desde Moscú,. gracias a la solidaridad del pueblo soviético.




Juan Pablo Cárdenas, director de Radio Universidad de Chile y quien ANÁLISIS, encabezó la principal revista opositora a la dictadura




Interviene Andres Daie, productor del documental




Esta fue la foto oficial del lanzamiento de la película Escucha Chile




Fue lindo reencontrar a Grecia, Iris y a Cecilia, amigas conocidas de Moscú



La gente, y entre ellos figuras como la periodista Oriana Zorilla, Mónica Caro y Patricia Torres, relegada en Pisagua y entrevistada por Escucha Chile, llenaron el Teatro Alameda para ver la película Escucha Chile y a algunos de sus protagonistas.



Fotos: Gentileza de Alvar Herrera

miércoles, 23 de septiembre de 2009

DOCUMENTAL DE ESCUCHA CHILE ES COMENTADO POR LA NACION Y POR SUS LECTORES



Estimados y estimadas

Este jueves 24 de septiembre a las 20.00 horas en el Centro Arte Alameda se
estrenará el documental Escucha Chile. Documental que retrata la experiencia de
los auditores de este mítico programa de Radio Moscú que se transmitió durante
toda la dictadura.

Trailer: http://www.youtube.com/watch?v=OhzFkJukTQE

La adhesión al estreno será de $2500, las entradas se venderán en el mismo cine.

El documental estará en cartelera en este mismo espacio al menos durante dos
semanas.

Les esperamos.

Equipo producción
Documental Escucha Chile
estreno.escucha.chile@gmail.com
(56 9) 99452848
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Hola:
Adjunto este trabajo que complementa el que se colgó en RADIOBLOG sobre KATIA por si alguien quiere documentar aún más aquel trabajo.
También me comunicaron que la locutora rusa fue la que doblaba al español los dibujos animados que entonces se pasaban por la televisión cubana.

CORDIALES SALUDOS / GOOD LUCK /

JUAN FRANCO CRESPO
STAMP JOURNALIST (AIPET)
SÀLVIA 8 (MAS CLARIANA)
E-43800 VALLS-TARRAGONA (ESPAÑA-SPAIN-ESPAGNE-SPANIEN)

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Archivo Etnográfico Audiovisual
FACSO - Universidad de Chile

Documental recuerda el sonido de “Escucha Chile”Por Javier García / La Nación

Miles de horas de transmisión hicieron del espacio radial, transmitido desde la capital rusa, un hito histórico y el programa de radio más oído en la dictadura. Volodia Teitelboim y José Miguel Varas fueron claves para su continuidad, que ahora llega al cine.

Jueves 17 de septiembre de 2009 | | Cultura


(Volodia Teitelboim publicó “Noches de radio”, dos tomos sobre su experiencia y escritos en Radio Moscú. Ambos títulos están editados por Lom Ediciones)

Se escucha la voz de Volodia Teitelboim que sale de una radio a pilas de onda corta con un cable de cobre como antena. El escritor habla del golpe militar ocurrido hace un par de horas, de la muerte de Salvador Allende, de La Moneda en llamas. Se lo imagina, su voz tiembla. Es la noche del 11 de septiembre de 1973. Se oye el inicio de la Canción Nacional. El biógrafo de Pablo Neruda y Vicente Huidobro volverá al día siguiente.

Teitelboim estaba en Europa y “Escucha Chile” nació en Radio Moscú -la radio estatal de la ex Unión Soviética-, el día que Augusto Pinochet se tomaba el país.

El programa duraría 17 años, y sería escuchado por miles de personas que deseaban comunicarse con sus familiares, que querían saber cómo el mundo reaccionaba ante el desastre político local. El escritor José Miguel Varas llegó a ser su director.

Millones de horas de transmisión que hicieron historia, y que ahora reviven en un documental.

“Escucha Chile”, dirigido por Andrés Daie, fue producido por OídoMedio y Etnomedia Producciones, y será estrenado el 24 de septiembre (a las 20 horas) en el Centro Arte Alameda. En la oportunidad se realizará una conversación entre los periodistas Vicky Quevedo, Juan Pablo Cárdenas y José Miguel Varas.

DATOS FIDEDIGNOS

El documental “Escucha Chile” recoge las experiencias asociadas a la historia del programa, el cual se oía incluso en los centros de tortura como Isla Dawson, que produjo fieles auditores clandestinos. Del programa, bautizado “Habla Moscú, escucha Chile”, se haría cargo un grupo de chilenos exiliados, entre otros, Eduardo Labarca, Pepe Secall y Rolando Carrasco.

Ellos recibían y transmitían la información de los chilenos que lograban conseguir datos fidedignos de detenidos y de la situación política del país. Pero no sólo de denuncias vivía el programa, también se logró crear espacios dedicados a la música y la cultura a través de diversos segmentos. En Chile y en el mundo se podía escuchar el programa gracias a su transmisión en onda corta, una señal de baja frecuencia que viaja a niveles muy altos. Los militares intentaron acallar las transmisiones, pero todas representaban un elevado costo.

El documental relata una serie de historias, como la de Eduardo Martínez, quien estuvo preso en el centro prisioneros políticos Tres Álamos, donde con un sistema de antenas preparado por un grupo de prisioneros escuchaban el programa. También habla de su experiencia Miguel Lawner, quien recibió una llamada realizada desde los estudios de Radio Moscú al campo de detención de Ritoque, donde se encontraba.

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Comentarios
19/09/2009 - 10:24:49
recuerdo que a partir de las 11 de la noche escuchabamos radio moscu escucha chile.
por suerte alguien me regaló una radio a tubos antigua , y era las mejores receptoras de la señal, es curioso que cuando escuchabamos la radio hasta altas horas de la noche , yo y algunos compañeros alrededor de esa radio en un silencio total y con las botas puestas por si alguien llamaba a la puerta y salir de vuelo
eran años de clandestinidad en el dia fijabamos las pautas para escuchar radio moscu.
es curioso pero ni los vecinos sabian de mi radio a tubos . pues era mi gran tesoro, y perderlo seria fatal para nuestra organizacion, en toques de queda y posibles allanamientos se perdia la radio a tubos
y luego de pasada la tormenta volvia a aparecer ,,, y nos daba fuerza empuje animo para enfrentar cada dia con gran valentia el dia a dia bajo el regimen militar de ultra derecha.
un abrazo fraternal a los que hicieron posible esta radio y escucha Chile.

marco silva
chile

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17/09/2009 - 22:13:58
Yo fui un auditor de Escucha Chile , será emocionante escuchar de nuevo aquella musica y aquellas voces tan propias, escuchadas con tanto anhelo y esperanza.

hugo
chile

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17/09/2009 - 18:56:35
Creo que la senal de radio Escucha Chile que se transmitia desde Radio Moscu, fue una voz de esperanza para los miles que sufrian prision y tortura en Chile bajo la dictadura militar. Las denuncias de Escucha Chile, salvaron la vida de muchos prisioneros politicos en Chile y permitio a la Cruz Roja Internacional y a las Naciones Unidadas ejercer presion sobre la dictadura por la libertad de estas personas. Es justo dejar constancia de la solidaridad entregada por el pueblo ruso al hacer posible esta transmision. Felicitaciones a Andres Daie por rescatar para la Historia este gesto solidario.
Marcial Parada

Marcial Parada
Brisbane-Australia

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17/09/2009 - 16:47:43
¿Quién no escucho radio Moscu y especialmente el Programa "ESCUCHA CHILE" en las noches de aquel tiempo macabro de la Dictadura? Si se encuchaba con la oreja pegada a las radios, para que solo el oido interesado escuchara y no ser oidas por oidos delatores, como olvidar al compañero Volodia Teitelboim con su voz pausada dándonos a conocer muchas cosas que nosotros ignorabamos, porque la Dictadura todo lo acallaba por su propio beneficio.
Como olvidar también la voz de José Miguel Varas y la de esos locutores rusos con ese acento tan especial cuando nos hablaban en español, todo es un recuerdo, pero mientras nosotros los recordemos ellos estaran vivos. Ya se nos fue Volodia un gran luchador por la causa de los trabajadores; hace muchos años lo fuimos a buscar al Congreso, para que nos defendiera de un hostigamiento que sufriamos como trabajadores en huelga allí estuvo junto a nosotros su sola presencia basto para solucionar el problema. He leído sus memorias que son parte de la historia

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17/09/2009 - 13:47:46
viva el partido comunista de chile !!!!!!!!!

romina
providencia

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Trabajé en Escucha Chile y Radio Magallanes y puedo decir que una de las figuras que más animó esta diaria y patriótica labor fue el ex diputado y ex ministro de la UP, Orlando Millas.
Su aporte, tanto orientando, como buscando canales de información del interior y del exilio, es algo poco comentado y que fue destacado por María Victoria Corvalán en su libro AQUI MOSCU, ESCUCHA CHILE, donde don Orlando hace la introducción sobre ese programa.
También hay que destacar a la hermana de esa emisión, ya que gracias a la solidaridad del pueblo soviético, Radio Magallanes pudo continuar sus emisiones desde Moscú.
Por último valorar lo hecho por estudiantes de periodismo y de otras carreras de las Universidades Patricio Lumumba y Lomonosov de Moscú, que hicieron su práctica en la emisión Magallanes Juvenil, creada por Fresia Rojas Painecura, y donde la juventud chilena tuvo su espacio para dar a conocer sus aportes a la lucha vivida en los 17 años de tiranía

Lautaro Aguirre

viernes, 11 de septiembre de 2009

TODOS A SUS PUESTOS: ALLENDE NOS VUELVE A LLAMAR PARA CUIDAR LA DEMOCRACIA Y NO REGALARLA


11 de septiembre de 1973
8:45 A.M. Radio Corporación


Compañeros que me escuchan:
La situación es crítica, hacemos frente a un golpe de estado en que participan la mayoría de las Fuerzas Armadas.

En esta hora aciaga quiero recordarles algunas de mis palabras dichas el año 1971, se las digo con calma, con absoluta tranquilidad, yo no tengo pasta de apóstol ni de mesías. No tengo condiciones de mártir, soy un luchador social que cumple una tarea que el pueblo me ha dado. Pero que lo entiendan aquellos que quieren retrotraer la historia y desconocer la voluntad mayoritaria de Chile; sin tener carne de mártir, no daré un paso atrás. Que lo sepan, que lo oigan, que se lo graben profundamente: dejaré La Moneda cuando cumpla el mandato que el pueblo me diera, defenderé esta revolución chilena y defenderé el gobierno porque es el mandato que el pueblo me ha entregado. No tengo otra alternativa. Sólo acribillándome a balazos podrán impedir la voluntad que es hacer cumplir el programa del pueblo. Si me asesinan, el pueblo seguirá su ruta, seguirá el camino con la diferencia quizás que las cosas serán mucho más duras, mucho más violentas, porque será una lección objetiva muy clara para las masas de que esta gente no se detiene ante nada.
Yo tenía contabilizada esta posibilidad, no la ofrezco ni la facilito.
El proceso social no va a desaparecer porque desaparece un dirigente. Podrá demorarse, podrá prolongarse, pero a la postre no podrá detenerse.

Compañeros, permanezcan atentos a las informaciones en sus sitios de trabajo, que el compañero Presidente no abandonará a su pueblo ni su sitio de trabajo. Permaneceré aquí en La Moneda inclusive a costa de mi propia vida.


9:03 A.M. Radio Magallanes


En estos momentos pasan los aviones. Es posible que nos acribillen. Pero que sepan que aquí estamos, por lo menos con nuestro ejemplo, que en este país hay hombres que saben cumplir con la obligación que tienen. Yo lo haré por mandato del pueblo y por mandato conciente de un Presidente que tiene la dignidad del cargo entregado por su pueblo en elecciones libres y democráticas.

En nombre de los más sagrados intereses del pueblo, en nombre de la patria, los llamo a ustedes para decirles que tengan fe. La historia no se detiene ni con la represión ni con el crimen. Esta es una etapa que será superada. Este es un momento duro y difícil: es posible que nos aplasten. Pero el mañana será del pueblo, será de los trabajadores. La humanidad avanza para la conquista de una vida mejor.
Pagaré con mi vida la defensa de los principios que son caros a esta patria. Caerá un baldón sobre aquellos que han vulnerado sus compromisos, faltando a su palabra ... roto la doctrina de las Fuerzas Armadas.

El pueblo debe estar alerta y vigilante. No debe dejarse provocar, ni debe dejarse masacrar, pero también debe defender sus conquistas. Debe defender el derecho a construir con su esfuerzo una vida digna y mejor.


9:10 A.M. Radio Magallanes


escuchar ...

Seguramente, ésta será la última oportunidad en que pueda dirigirme a ustedes. La Fuerza Aérea ha bombardeado las torres de radio Portales y radio Corporación. Mis palabras no tienen amargura sino decepción. Que sean ellas un castigo moral para quienes han traicionado el juramento que hicieron: soldados de Chile, comandantes en jefe titulares, el almirante Merino, que se ha autodesignado comandante de la Armada, más el señor Mendoza, general rastrero que sólo ayer manifestara su fidelidad y lealtad al Gobierno, y que también se ha autodenominado Director general de carabineros. Ante estos hechos sólo me cabe decir a los trabajadores: ¡Yo no voy a renunciar! Colocado en un tránsito histórico, pagaré con mi vida la lealtad al pueblo. Y les digo que tengo la certeza de que la semilla que hemos entregado a la conciencia digna de miles y miles de chilenos, no podrá ser segada definitivamente. Tienen la fuerza, podrán avasallarnos, pero no se detienen los procesos sociales ni con el crimen ni con la fuerza. La historia es nuestra y la hacen los pueblos.

Trabajadores de mi patria: quiero agradecerles la lealtad que siempre tuvieron, la confianza que depositaron en un hombre que sólo fue intérprete de grandes anhelos de justicia, que empeñó su palabra en que respetaría la Constitución y la ley, y así lo hizo. En este momento definitivo, el último en que yo pueda dirigirme a ustedes, quiero que aprovechen la lección: el capital foráneo, el imperialismo, unidos a la reacción creó el clima para que las Fuerzas Armadas rompieran su tradición, la que les enseñara el general Schneider y reafirmara el comandante Araya, víctimas del mismo sector social que hoy estará en sus casas esperando con mano ajena, reconquistar el poder para seguir defendiendo sus granjerías y sus privilegios.

Me dirijo a ustedes, sobre todo a la modesta mujer de nuestra tierra, a la campesina que creyó en nosotros, a la obrera que trabajó más, a la madre que supo de nuestra preocupación por los niños. Me dirijo a los profesionales de la patria, a los profesionales patriotas que siguieron trabajando contra la sedición auspiciada por los colegios profesionales, colegios de clases que defendieron también las ventajas de una sociedad capitalista.

Me dirijo a la juventud, a aquellos que cantaron y entregaron su alegría y su espíritu de lucha. Me dirijo al hombre de Chile, al obrero, al campesino, al intelectual, a aquellos que serán perseguidos, porque en nuestro país el fascismo ya estuvo hace muchas horas presente; en los atentados terroristas, volando los puentes, cortando las vías férreas, destruyendo los oleoductos y los gaseoductos, frente al silencio de quienes tenían la obligación de proceder.
Estaban comprometidos. La historia los juzgará.

Seguramente Radio Magallanes será acallada y el metal tranquilo de mi voz no llegará a ustedes. No importa. La seguirán oyendo. Siempre estaré junto a ustedes. Por lo menos mi recuerdo será el de un hombre digno que fue leal con la patria.
El pueblo debe defenderse, pero no sacrificarse. El pueblo no debe dejarse arrasar ni acribillar, pero tampoco puede humillarse.

Trabajadores de mi patria, tengo fe en Chile y su destino. Superarán otros hombres este momento gris y amargo en el que la traición pretende imponerse. Sigan ustedes sabiendo que, mucho más temprano que tarde, de nuevo se abrirán las grandes alamedas por donde pase el hombre libre, para construir una sociedad mejor.

¡Viva Chile! ¡Viva el pueblo! ¡Vivan los trabajadores!
Estas son mis últimas palabras y tengo la certeza de que mi sacrificio no será en vano, tengo la certeza de que, por lo menos, será una lección moral que castigará la felonía, la cobardía y la traición.

martes, 14 de julio de 2009

RADIO NUEVO MUNDO TRANSMITE ESTE SABADO 18 A LAS 16 HORAS Y DOMINGO A LAS 19 HORAS HOMENAJE A KATIA OLEVSKAYA



Estimados amigos de ESCUCHA CHILE:

Este fin de semana el programa
que conduzco en Radio Nuevo Mundo,
TESTIMONIOS,
transmitirá los aspectos principales
del homenaje realizado por Uds. en el teatro Camilo Henriquez,
a la locutora soviética del programa ESCUCHA CHILE, Katia Olevskaya.



Lo vamos a transmitir en dos partes,
pero los discursos irán por su importancia de forma completa.

La alcaldesa de Pedro Aguirre Cerda, Claudina Nuñez.
la periodista Gladys Diaz
y José Miguel Varas, director de Escucha Chile.

Incluiremos notas realizadas a Katia ,
por Maria Victoria Corvalán
autora del libro AQUI RADIO MOSCU: ESCUCHA CHILE
y aspectos del programa.



Se transmitirá el sábado 18 de julio a las 16 hrs
y se repite el Domingo 19 de julio a las 19 hrs.

Lo pueden escuchar por la Radio Nuevo Mundo
930 Amplitud Modulada,
y por internet en el sitio de la Radio...
www.radionuevomundo.cl

Pinchar en Linea..

Comunica el horario a tus amigos..
Posteriormente les haremos llegar la copia de los programas.

Un abrazo.

Marcos Castañeda
productor y locutor
RADIO NUEVO MUNDO

martes, 7 de julio de 2009

JOSE MIGUEL VARAS RECUERDA UN MILAGRO HUMANO LLAMADO KATIA OLEVSKAIA


Katia
El 12 de septiembre de 1973, en una sala del pesado bloque de ladrillos de Radio Moscú, en la calle Pianitskaia 25, de la capital rusa, se tomó una decisión histórica. El golpe militar en Chile, el bombardeo de la Moneda, la muerte del Presidente Salvador Allende habían producido una profunda impresión en la Unión Soviética. En una reunión, en la que participaron las autoridades máximas del Radio Komitet, el organismo con rango de ministerio que tenía a su cargo las emisiones de radio y televisión del país y también, por cierto, las emisiones radiales para el extranjero, se acordó dedicar un programa permanente a Chile como expresión de solidaridad y apoyo al pueblo chileno sometido a una cruenta represión. En la reunión participó Volodia Teitelboim, el escritor y dirigente del Partido Comunista de Chile.

Hubo muchas propuestas de qué nombre darle al programa. Contó Katia:
“Yo le dije a mi compañero Chequini que debía leer conmigo esos programas: ‘Tú dices Habla Moscú y yo digo: Escucha Chile”’.

Así se inició la serie de programas diarios que se mantendría en el aire hasta el término formal de la dictadura, en 1990. Y en ellos estuvo la voz de Katia cada día. En 1989, le llegó la hora de la jubilación, aun cuando continuó todavía el año siguiente participando en las emisiones.

De Katia se han dicho esta tarde muchas cosas emocionantes y justas. Hemos escuchado su voz, los testimonios de quienes la escuchaban en Chile en los tiempos más tenebrosos de la dictadura, el mensaje conmovedor de la Presidenta Michelle Bachelet. El programa, que en los primeros tiempos se componía de noticias, principalmente sobre el repudio internacional a la dictadura, los comentarios de Volodia y diversos llamamientos d esperanza, lucha y resistencia, se “chilenizó” gradualmente, con la incorporación de periodistas, locutores y otros comentaristas chilenos, y logró en los años 70 y 80 una elevada sintonía en Chile, lo que permitió romper el bloqueo de la información impuesto por el régimen de Pinochet e insertarse como un factor moral y político de peso en la difícil pugna por la recuperación de la democracia en el país.

No es exagerado decir que Katia atravesó también ese proceso de chilenización. Su voz, tan especial, su manera emotiva y sobria de leer, su capacidad de dialogar con soltura y con propiedad sobre los temas chilenos de cada momento la convirtieron en una presencia entrañable para miles de chilenos y chilenas que en circunstancias a menudo difíciles sintonizaban Radio Moscú. En esos años nacieron y fueron bautizadas no pocas Katias, Katiuchas, Katalinas en poblaciones, pueblos y ciudades de Chile. Su voz… hemos dicho, era “tan especial”. Y con eso, no decimos nada. Era una voz femenina fresca, madura y juvenil al mismo tiempo, dotada de una musicalidad extraordinaria, que me parece producto de una cierta manera de emitir la voz que encontramos en mujeres, generalmente artistas, rusas o en general eslavas. No se percibían en ella inflexiones extranjeras. No tenía acento mexicano, ni español, ni ruso. El suyo era un castellano limpio y claro. Su lectura estaba siempre cargada de una emotividad y una calidez notables, que la hacían atractiva para los oyentes chilenos y producían un efecto de identificación. Nunca su lectura era opaca, impersonal o indiferente. Pero no se crea tampoco que exagerara los tonos y los énfasis de manera patética. La suya era una lectura inteligente.

Su relación con los chilenos que participaban en los programas llegó a ser una amistad tan estrecha que sobrepasaba en mucho lo que podría ser una amistad surgida de la tarea política compartida. Llegamos a sentirla como parte de una familia. Nos invitó a visitarla en su casa, para disfrutar de su famoso borch ucraniano, de sus ciruelas secas rellenas de nuez y envueltas en tocino, de sus blínchiki y sus empanadillas de repollo. Nosotros la invitamos a nuestra vez a nuestras casas, a nuestras fiestas de cumpleaños.

Pero, ¿de dónde surgió esta mujer? ¿Cómo se forjaron en ella esas cualidades humanas admirables? Será bueno, tal vez, tratar de evocar algunos aspectos fundamentales de su vida, posiblemente menos conocidos en Chile.
* * *
Katia, Ekaterina Borísovna Olevskaia nació en Kiev, capital de Ucrania, en noviembre de 1917, el mes y el año de la Revolución Rusa y vivió, como millones de sus compatriotas las alegrías, las tragedias y los avatares de los “años interesantes” del siglo XX. Su vida estuvo marcada por la historia y, desde sus inicios, por los viajes. O, mejor dicho, por las emigraciones. Y en su edad avanzada, después del derrumbe de la Unión Soviética, tuvo que partir de nuevo para comenzar de nuevo, de cero, a los 75 años de edad en un país lejano y desconocido, Israel.
En 1989 jubiló después de 53 años de trabajo como locutora de Radio Moscú, es decir, de las emisiones para el extranjero de la emisora estatal soviética. Pero no se alejó de inmediato de aquellas tareas, que amaba. En 1990 escribió y leyó ante el micrófono una serie de 42 breves charlas en las que contó gran parte de su vida. Tengo la suerte de haber conservado esos preciosos textos, escritos con soltura y ua gracia espontánea, que demuestran, además, sus dotes notables de periodista y escritora. Leeré partes de ellos y he sacado datos de otros. Nadie podría decir su vida mejor que ella.

“Corría el azaroso año de 1917. En unos cuantos meses, Rusia dijo todo lo que había callado durante siglos. De día y de noche estallidos de bombas, disparos, mítines interminables. […] En mi tierra de Kiev el poder pasaba diariamente de unas manos a otras. Hacía estrago en Ucrania el atamán Petliura”. Este era un caudillo cosaco que encabezó sangrientos pogroms (matanza de judíos). De paso, no está demás recordar que formó parte de aquellas huestes feroces el padre de un torturador bestial a quien hemos conocido en Chile: Miguel Krasnoff Marchenko.

Borís Olievski, el padre de Katia, era contador, llevaba los libros de modestos negocios. En medio de la guerra civil desatada, miles de familias ucranianas, rusas y bielorrusas abandonaban las aldeas y las ciudades del viejo imperio y emigraban a América, en busca de paz, la abundancia y libertad. También emigró la familia de Katia. Se embarcaron los cuatro, Katia, su padre, su madre y su hermano León en un mercante alemán con rumbo a Nueva York. Pero a medio camino el capitán informó a don Borís que el gobierno de Estados Unidos decidido no recibir más inmigrantes de Rusia porque la cuota ya estaba completa. El barco hizo escala en el puerto de Veracruz, México. Debían desembarcar allí. Pero surgió una de esas situaciones tan típicas del siglo XX que solemos llamar “kafkianas”: las autoridades mexicanas de inmigración les exigieron que mostraran 800 dólares, 200 por cabeza, como garantía de que podrían subsistir en ese país. ¿Cuál era la alternativa? Probablemente, ser deportados a cualquier parte o privados de libertad e internados, a la espera de un barco que pudiera llevarlos de vuelta a Rusia. Afortunadamente el capitán del barco, un alemán, la prestó al padre, sin pedir garantía alguna, el dinero requerido.

Así comenzó la existencia mexicana de Katia, que tenía entonces cinco años de edad. En México, aprendió castellano y recibió la educación básica en una escuela que se llamaba “Gabriela Mistral”. Como un presagio. Además estudió inglés en la American High School. Cuando cumplió 15 años un joven judío mexicano de origen ruso quiso casarse con ella. Su madre pensaba que si se casaba en México ya no regresaría nunca más a la tierra natal. Su padre desde hacía un tiempo, estaba pensando en regresar. A uno de sus hermanos que seguía en Ucrania, le mandó una carta preguntándole si había antisemitismo en la Rusia soviética, que en aquel período se afianzaba e iniciaba un camino de acelerado desarrollo económico. La respuesta fue categórica: “Eso se acabó.
Ahora somos todos iguales. Pero… el que no trabaja no come”.

Como en México no había embajada soviética, viajaron a Berlín para obtener la visa. Era el año 1932. Por las calles alemanas escuadras de jóvenes nazis con camisas negras desfilaban con prepotencia, atacaban a los judíos y asaltaban sus negocios. Eran los comienzos del nazismo pero varios amigos de su padre, judíos como él, les dijeron que se quedaran, porque el nazismo era una cosa pasajera. Pasaron tres meses en Berlín, esperando la visa soviética. Viajaron por tren a Kiev donde Katia sufrió los rigores del exilio. No sabía hablar ni leer ruso, no tenía ropa adecuada para el invierno. Se instalaron en una “vivienda comunal” propia de aquellos tiempos: un caserón en el que convivían varias familias, cada una en una sola habitación, y en que la cocina y el baño eran comunes. En cada cuarto había una estufa a leña. “En el invierno yo me pasaba el día abrazada a la estufa, tenía un frío terrible”, contó Katia en una de sus charlas radiales.

En fin, para hacer corto un largo cuento, consiguió trabajo en la empresa estatal de turismo Intourist y le tocó viajar a Moscú en 1937, en calidad de intérprete, acompañando a una delegación de campesinos españoles, enviado por el gobierno republicano para que introdujeran el cultivo del olivo y del durazno en una de las regiones del sur. Era una expresión de solidaridad en respuesta al apoyo de la Unión Soviética a la causa republicana. Los alojaron en el monumental Hotel “Moscú”, que a Katia le pareció suntuoso, hizo de traductora en varias reuniones de sus españoles con expertos del ministerio de Agricultura y los acompañó a Radio Moscú, donde los entrevistó el argentino Luis Chequini, entonces el único locutor de los programas para España y América Latina. Chequini había sido en su país dirigente sindical ferroviario. A raíz de una huelga pasó a la clandestinidad y finalmente tuvo que salir ilegalmente de su país. En Moscú vivió el proceso de su transformación en periodista y hombre de radio múltiple. Su capacidad de trabajo era asombrosa: redactaba, las noticias, traducía materiales del ruso, escribía comentarios y luego leía todo eso ante el micrófono. Percibió de inmediato las cualidades de Katia, su inteligencia, su dominio del castellano, su voz; se dirigió a ella sin rodeos: “Véngase a Moscú a trabajar conmigo. Es una labor muy interesante y necesaria. Estoy solo, absolutamente solo. Usted leerá los programas conmigo”.

En Radio Moscú pasó Katia los 53 años siguientes, hasta su jubilación, en 1989. Su voz, junto a la de Chequini, informó sobre el proceso de construcción del socialismo, los planes quinquenales; le tocó hablar de la guerra civil española, del expansionismo hitleriano a través de oda Europa y, desde 1941, la invasión de la Unión Soviética por el ejército alemán se convirtió en el tema principal. Pero la radio no sólo emitía partes de guerra. También poesía y música porque, además de informar a los oyentes de otros países, muchos de ellos sometidos a la ocupación hitleriana, trataba de infundirles ánimo y esperanza, decisión de resistir y de luchar. Radio Moscú llegó a adquirir una inmensa sintonía tanto en la España de Franco y en la Europa ocupada por los nazis, como en otros continentes. Hemos escuchado a chilenos y chilenas de edad muy avanzada recordando con emoción, medio siglo después, hoy aquellas transmisiones del tiempo de la II guerra mundial, cargadas de emoción y de espíritu heroico.

Katia relata: “Los locutores discutíamos como era necesario leer las informaciones sobre las batallas, sin patetismo ni desesperación, sin angustia pero a la vez sin indiferencia. Yo personalmente creo que la indiferencia en la lectura es imperdonable”. Y agrega: ”Las emisiones de Radio Moscú no se interrumpieron durante la guerra ni un solo día. Vivíamos en el mismo edificio de la radio, que los nazis estaban empeñados en destruir. Una vez incluso cayó una bomba en uno de los patios, pero el daño fue insignificante. El más perjudicado fue nuestro compañero Luis Chequini porque se le cayó la máquina de escribir”.

“Durante aquellos años -sigue Katia- no solo era locutora, sino también traductora, mecanógrafa, limpiadora, cocinera; en fin, lo que se necesitara. Hacía frío en las oficinas y en los estudios. No había calefacción y ustedes saben cómo son nuestros inviernos en Moscú, a veces con 25, 30 o más grados bajo cero. De mi ración de pan yo siempre dejaba un trocito para cuando me acostara. Terminábamos la jornada a las seis de la madrugada. Antes de meterme a la cama, con el abrigo puesto, claro está, yo me comía ese trocito de pan y así sentía menos frío. En invierno amanece muy tarde y oscurece temprano. Las luces de las calles no se encendían por el peligro de los bombardeos. Las ventanas estaban siempre bien tapadas con mantas oscuras.[…] La gente era como una sola familia muy unida. Muchos hombres y mujeres estaban dispuestos a no dormir y hasta a no comer con tal de ayudar de algún modo, dar algo más para los que combatían y mandar al frente guantes o calcetines de lana o lo que fuera. En la Radio en aquellos días de invierno yo llevaba siempre puesta una ushanka, es decir, un gorro de piel con orejeras. Pero, cuando iba al estudio a leer lo programas, tenía que quitármela porque me tapaba las orejas. Entonces dejaba el gorro sobre mi escritorio. Cuando volvía a veces encontraba, en el gorro, una golosina, algo tan valioso como un pedazo de pan negro, una galleta, una zanahoria o una cebolla. Nunca pude sorprender a aquel que me dejaba silenciosamente aquellos regalos. Debo decirles que en aquel tiempo su valor era enorme. Aquellas golosinas sabían a gloria”. La ración de pan que recibían los trabajadores de la radio era de 400 gramos diarios. La de azúcar, 400 gramos al mes.

Nuestro colega periodista Guillermo Ravest, quien trabajó también en los programas para Chile de Radio Moscú junto con su esposa Ligeia Balladares recuerda en un mensaje de saludo enviado desde Ciudad de México, donde viven ambos que “Katia fue testigo presencial el final de la guerra pues estaba en los estudios de Radio Moscú cuando el 9 de mayo de 1945 el legendario locutor Yuri Levitán, encargado durante el conflicto de leer los partes del frente y las comunicaciones oficiales leyó para todos los soviéticos y para el mundo el acta de capitulación del nazismo".
Se casó en 1944, con un joven flaco, feúcho, pero, según dice, de ojos grandes muy expresivos. Se llamaba Anatoli y era director de las emisiones de Radio Moscú para Inglaterra y Estados Unidos. Más tarde se tituló de economista. Cuando estaban de novios ella le dijo: “Somos tan diferentes, ¿qué podemos tener en común?” El respondió: “Hijos”. Era un tipo lacónico.

Para Katia, como para millones de soviéticos, la revelación en toda su amplitud y monstruosidad de los crímenes de Stalin fue un shock. Sin embargo, como ella misma lo reconoce a partir de 1937, el año de las grandes purgas, había rumores, se hablaba de represiones, de detenciones, de espionaje extranjero. Ella nunca fue militante comunista. Como la mayor parte de sus compatriotas vivió con el miedo pegado al cuerpo. En su velador mantenía un pequeño envoltorio con las cosas indispensables para la eventualidad de que la detuvieran a medianoche. Algunos de sus compañeros de trabajo desaparecían y jamás se volvía saber de ellos. Pero nadie se atrevía a hablar de ellos, ni a nombrarlos siquiera. A Leonardo Cáceres, que le hizo una larga entrevista cuando estuvo en Chile en 1995, Katia le contó: “Yo no sabía mucho, nadie sabía mucho. Mucha gente pensaba que Stalin tampoco sabía y le escribía cartas pidiéndole que investigara...” (De paso: para escribir estas notas he saqueado sin escrúpulos ese excelente material así como las charlas radiales de Katia).

A fines de los años 80, el proceso que condujo a la inevitable caída del régimen soviético produjo, entre otros efectos, la reaparición de muchos demonios, que se creían sepultados para siempre y que, de hecho, el sistema socialista había contenido: disputas territoriales, rivalidades étnicas, guerra locales y, sobre todo, el antisemitismo. Katia sintió en carne propia sus efectos. Y su hija Marina, economista, se sintió atemorizada y asfixiada. Los pequeños incidentes odiosos, las llamadas telefónicas amenazantes, los rumores de pogromo le hicieron la vida imposible en Moscú. En 1991 la familia decidió emigrar a Israel. Katia partió con lo puesto, 100 dólares en la cartera y unos pocos recuerdos familiares, junto con su hija y su yerno.

Una vez más le tocó reiniciar su vida en un país extraño. No le resultó fácil. En el breve y precioso discurso que pronunció en 1995 en la comida que le ofrecimos sus amigos en el restaurante “Fra Diavolo” Katia dijo:
“Estoy profundamente unida al pueblo ruso. Me une a él todo un período de la historia de mi Patria. Hemos pasado innumerables pruebas, tanto en tiempos de paz, como en los aciagos días de la II guerra mundial. No obstante a que ahora vivo en Israel, mi Patria es Rusia, la tierra donde nacieron mis hijos y mis nietos. Echo de menos a mis amigos, mi casa, las calles, incluso el duro invierno de Moscú…El pulo ruso s bondadoso, resistente, está templado en la lucha constante por sobrevivir y yo estoy segura que vendrán para él tiempos mejores. Lo deseo de todo corazón”.
Y más adelante dijo: “Me preguntan por qué emigré a Israel… En el corazón de cada judío arde una llamita de amor a su tierra. Hemos soñado siempre, nosotros los judíos, con poseer nuestra propia tierra y poder sentirnos orgullosos de ella… [..] Esa llama que llevamos en el corazón arde con más fuerza atizada por los recuerdos, las tradiciones, los hábitos de los padres y los abuelos… Por raro que parezca, nosotros los alim, es decir, los recién llegados, nos sentimos parte del pueblo israelí, nos sentimos en casa. Aunque no siempre estamos de acuerdo con el fanatismo religioso de algunos, respetamos las tradiciones porque son precisamente esas tradiciones las que lo han conservado unido. […] La emigración es dolorosa, pero yo sé que mis hijos y mis nietos vivirán a gusto en esta tierra, que los protegerá de humillaciones, pogromos, persecuciones e injusticias. Por eso estoy en esta tierra que se llama Israel”.

Naturalmente, en ese discurso, ella habló principalmente de su relación con Chile. En 1989, invitada por un grupo de amigos chilenos, viajó con rumbo a Santiago. En Buenos Aires debía recibir la visa para entrar a Chile. La dictadura estaba llegando a su fin, pero seguía en el poder. Esperó algún tiempo hasta que resultó evidente que no le permitirían entrar a Chile. El punto más cercano a nuestro territorio al que llegó fue Mendoza. Hasta allí viajamos media docena de chilenos y chilenas para saludarla y acompañarla en aquel momento amargo. Pudo llegar finalmente a nuestro país en 1995. Entonces, en la sala del restaurante “Fra Diavolo” repleta dijo:

“Queridos amigos: me siento infinitamente feliz. Se cumplió la ilusión más grande de mi vida y la verdad es que aún no lo creo. Estoy feliz de conocerlos personalmente. Durante todos estos años he mantenido correspondencia con miles de chilenos, y a lo mejor entre ustedes hay algunos de ellos. Los chilenos con quienes tuve la suerte de trabajar son para mí como hermanos y todos ustedes son mi gran familia chilena. Aun me parece un milagro de la Tierra Santa donde vivo ahora, pero ese milagro no podría haberse realizado sin la generosidad de todos ustedes.

Lamentablemente, algunos de mis amigos ya no están. Como hubiera querido darle un fuerte abrazo a mi insuperable compañero de micrófono René Largo Farías, con el que teníamos una gran amistad. A don Orlando Millas, con el que mantuve correspondencia hasta los últimos días de su vida y cuyas cartas, llenas de optimismo no obstante su grave estado de saludo guardo como un recuerdo preciado.
Me siento feliz de tener tantos amigos chilenos con quienes conversé noche a noche durante tantos años. Muchos de ustedes habrán oído el programa Escucha Chile. Es digno de ser recordado y debe figurar como testimonio de una parte de la historia de Chile.”

domingo, 5 de julio de 2009

Gracias Katia por darnos fe cuando se nos iba apagando.


Ekaterina Borísovna Oliévskaya.
Nuestra Katia
Lo primero, y tal vez lo único que se me ocurre, al recordar a Katia, es decir gracias.

En este camino sinuoso que nos ha tocado andar a los chilenos, nos hemos encontrado con personas muy diversas, con espíritus grandes y pequeños, luminosos y turbios. El de Katia era ancho, generoso y refinado. Uno de esos espíritus que, como los cirios, arden y se consumen, para dar luz.

Esa luz y esa generosidad la mantienen viva en cada uno de nosotros, en los que trabajamos con ella, en Radio Moscú, y en los que oyeron su mensaje esperanzador, en los días crueles de la dictadura de Pinochet.

La conocí a finales de 1973, cuando José Miguel Varas me embarcó en el equipo de Escucha Chile, y por cinco años leímos juntos el programa. Fueron años en que la vi ayudar a los colegas chilenos y sus familias en los innumerables asuntos cotidianos que iban surgiendo en aquella realidad geográfica y cultural, tan distinta de la nuestra. La vi ayudar con toda su fe a los chilenos peregrinos para que pudieran volver a su país y a Chile para que reconquistara la democracia.

Gracias Katia por todo eso. Gracias por la ternura y el optimismo, por darnos fe cuando se nos iba apagando.

Lo que vino después en Chile sin duda fue mejor que la dictadura, pero no deja de ser una estafa.

Al recordar hoy, agradecido, la figura de esta mujer ucraniana, de origen judío, educada en México y enamorada de Chile, quiero recordar también con gratitud a todo el equipo que trabajó en Radio Moscú y Radio Magallanes, desde Moscú, porque todos entregaron sus capacidades al máximo, sus talentos y su civismo para acercar el fin de la dictadura. Y quiero decir aquí sus nombres, aunque tal vez se me escapen algunos, y pido por ello disculpas anticipadas:

José Miguel Varas, Guayo Labarca, Volodia Teitelboim, Chino Ravest, Ligeia Balladares, Leonardo Cáceres, Gabriela Meza, Iris Largo, Pepe Secall, Miguel Gómez, Marcel Garcés, Lautaro Aguirre, Rolando Carrasco, René Largo, Fresia Painecura, Pancho Rodríguez, y de la parte soviética nuestro gran amigo armenio Bavkén Serapioniants, el ruso Guenadi Sperski y el ítalo-argentino Luis Ceccini, pionero de las emisiones en español de Radio Moscú.

La historia se puede valorar de muchas maneras, según el cristal con que se mire, pero el trabajo de Radio Moscú, el trabajo de Katia y el del equipo chileno y soviético que crearon y sostuvieron Escucha Chile y Radio Magallanes desde Moscú, informando lo que en Chile estaba prohibido, es también historia de Chile.

Un abrazo a todos.
Arturo Vergara.
Guayaquil,1º de julio del 2009

sábado, 4 de julio de 2009

LIGEIA BALLADARES Y GUILLERMO RAVEST RECUERDAN EN MEXICO A KATIA OLEVSKAYA: Creía que ella debía pagar por el trabajo que hacía


El siguiente es el mensaje íntegro enviado desde México por Guillermo Ravest y Ligeia Balladares para ser leído en el acto de homenaje a Kata, del 1° de julio de 2009.

Estas palabras por Katia tienen acento elegíaco, porque ella también es parte del duelo de nosotros mismos y del duelo de nuestro tiempo.

Katia Olevskaya fue más que su voz, aquella clara y cálida que ofrendó esperanza diaria a un pueblo herido durante esos 17 años que duraron las emisiones radiales de “Escucha Chile”. También esa calidez la recibimos generosamente los exiliados chilenos que, trocados en combatientes periodísticos lejanos pero con el alma descalabrada, transitamos en torno suyo en Moscú.

Dueña de una verdad interior luminosa, no cejó en buscar sus propias utopías. Para reafirmarlas siempre fue solidaria. Pese a la dimensión del amor que le profesó y profesa gran parte de nuestro pueblo, pensamos que seguimos siendo deudores en gratitud con esta gran mujer. Ucraniana por terruño natal, soviética esencialmente, tras el derrumbe del socialismo debió unirse al resto de su familia que decidió emigrar a Israel. Allí acalló primero su memoria y luego su voz. Ella, que fue testigo y comunicadora de las altas cumbres y hecatombes de nuestro trágico y apasionante siglo XX.

Los genes, como la historia, a nadie dejan indemne. Katia nació en Kiev con la Revolución Rusa de 1917. Tenía cinco años cuando su padre judío abandona Ucrania en 1922. Él pretendía acercarse a su madre que debió emigrar a Estados Unidos. No lo logró. Quedó con su familia en Ciudad de México por diez años. A ese extrañamiento Katia debe la íntima apropiación del idioma español, sus estudios de música y recitación en una escuela que llevaba el nombre de Gabriela Mistral. De entonces data su amor por la gente de otros pueblos.

Adolescente de 15 años regresa a Kiev en 1932 donde estudia bien su idioma natal, inglés y francés.

Comienza su vida laboral como traductora de Intourist. Un asunto de trabajo la acercó a Radio Moscú, donde la vio y la oyó el uruguayo Luis Cequini, entonces único locutor de los programas para España y América Latina. “Me tienes que acompañar como lectora de noticias”, le dijo Cequini. Era agosto de 1937. Desde entonces, por la voz de Katia pasaron las gestas de la construcción del socialismo, el expansionismo hitleriano, los dramas de la guerra civil española, los terribles y heroicos años de la Gran Guerra Patria. Katya fue testigo presencial, pues estaba en los estudios de Radio Moscú, cuando el 9 de mayo de 1945 el legendario locutor, Yuri Levitan, leyó para todos los soviéticos y el mundo el acta de capitulación nazi.

Nuestra colega María Victoria Corvalán es quien rescató la mejor historia de los programas que periodistas chilenos hicimos desde la emisora moscovita, Escucha Chile y Radio Magallanes. Con modestia y en lo que constituye una lección de lo que debe ser el rol de los comunicadores, en ese texto dijo Katia: “Yo no hago más que leerlos, claro que pasan por mi corazón. Yo leo con sinceridad, los digo como lo siento”.

El 5 de diciembre de 1979, Katia nos invitó a acompañarla al acto en el Teatro Bolshoi con que el Radio Comité soviético celebró el cincuentenario de su creación. En el transcurso de la ceremonia ella se nos perdió de nuestro lado. Instantes después la divisamos en el escenario junto a decenas de sus viejos compañeros. Fue laureada con una medalla con que se distinguió su medio siglo de trabajo socialista como locutora. Aún confusa por la emoción, nos dijo: “yo debiera ser quien pagara por realizar mi trabajo”.

Donde sea que estés Katia, permaneces en nuestro corazón y recibirás siempre nuestra gratitud.

Ligeia Balladares y Guillermo Ravest.

viernes, 3 de julio de 2009

LA VOZ DE KATIA OLEVSKAYA ERA UN CLARO EN MEDIO DEL MIEDO: MICHELLE BACHELET




Srs.
Círculo de Periodistas de Santiago
Consejo Nacional Colegio de Periodistas
Consejo Metropolitano Colegio de Periodistas

Estimados amigos:

A través de esta carta quiero sumarme sentidamente al merecido homenaje que hoy hacen a Katia.

Como para millones de chilenos y chilenas, esa voz está cargada de profundas emociones para mí. Recordar esa voz es recordar un claro en medio del miedo. Es recordar el momento del día en el que las personas a las que se nos negaba el derecho a pensar distinto no estábamos solas y no éramos pocas. Recordar esa voz es evocar la sensación de que había una red solidaria invisible para la estadística oficial, pero innegable y sólida para quienes éramos parte de ella.

Un transistor con volumen casi inaudible en una casa, una iglesia, un centro de detención o en una sede de reuniones. Muchas personas conteniendo el aliento cuando Katia anunciaba con su voz inconfundible que Radio Moscú comenzaba “su diario programa para Chile” y que por fin oiríamos las noticias que la junta escondía y prohibía, como decía ella. Y esas frases, esos acordes suaves del himno, esa voz inconfundible, ese transistor: eso era la esperanza.

En Chile y el exilio, Katia era la vocera de una misma aspiración, de un mismo dolor, de una misma negación y de un mismo espíritu que resiste. Por eso era, como se decía en voz baja, “la primera radio de Chile”. Porque en esas horas oscuras había luces que nos alentaban a seguir, a no decaer. Y una de esas luces era Radio Moscú, con Katia, con René Largo, con José Miguel Varas, con Volodia Teitelboim, con José Secall, con Pilar Villasante, con Babkén Serapioniants, entre tantas otras personas. También nos iluminaban el camino las voces de Radio Magallanes, que llegaba hasta nosotros por la misma vía.

La información que esas voces portaban era a menudo tan dolorosa como imprescindible. Los mensajes de solidaridad que nos transmitían eran nuestra certeza de que una nación junta puede lograr derrotar la muerte y la desmemoria.

Esas voces, y la de Katia en particular, tienen un importante sitial dentro de nuestro patrimonio, y es por eso que en el Museo de la Memoria que estamos construyendo, habrá una sala audiovisual que dará cuenta de su enorme contribución durante la dictadura.

Me sumo a ustedes en el respeto, el afecto y la gratitud a nuestra Katia, en el recuerdo de una voz que traspasó valientemente la censura, y en la certeza de que hoy en Chile todas las voces tienen libertad para decir.

(Firmado) Michelle Bachelet, Presidenta de la República de Chile

jueves, 2 de julio de 2009

ESTE 1º DE JULIO NOS REENCONTRAMOS CON KATIA OLIEVSKAYA

Fué muy hermoso volver a estar todos juntos con Katia
esta vez en el Teatro Camilo Henriquez
del Círculo de Periodistas de Chile
donde todos quisieron estar incluida Michelle Bachelet
que envió un saludo recordando los días que oía Escucha Chile
Condujo este evento el periodista y locutor
Sergio Campos de Radio Cooperativa
entre los principales organizadores estuvo Leonardo Cáceres
José Miguel Varas leyó un sustancioso recordatorio de Katia
que hace pensar que ambos están preparando un libro por Katia.
Todos aportaron un granito de arena para el éxito de este homenaje
Gastón Vargas sacando instantáneas fotográficas
mientras Valentina González controlaba los detalles
y el hijo de ambos, Pato recordaba a su tía Katia,
por quien Inesa Varas fue otra de las organizadoras.
Llegaron Pepé Secall locutor de Escucha Chile
y se recordó con aplausos a René Largo farías,
otro de los compañeros de micrófono de Katia
lo que emocionó mucho a Iris Largo.
Aparecieron también Victor Vidal, su esposa e hijo,
Carlos Cadiz y esposa, pero sin dulce de tomates,
se recordó el libro ESCUCHA CHILE
de María Victoria Corvalán
y la propìa Katia recordó con Francisco Rodríguez
cuando hizo de abuela de Lautaro Aguirre
esperándola como nieto en policía internacional de Pudahuel.
La periodista Gladys Díaz trajo el agradecimiento
de los prisioneros de Villa Grimaldi
que gracias a la campaña de Radio Moscú salvaron sus vidas
mientras la alcaldesa comunista de Pedro Aguirre Cerda,
Claudina Nuñez valoró a Katia dando animos a los pobladores
en tanto el cantautor Francisco Villa
recordó musicalmente sus días de onda corta con su padre.
Se recordó todo y a cada uno de los que hicieron posible
ese histórico espacio radial
a Pilar Villasante y a Luis Chequini
a Babken Serapioniants que permitió
un programa dedicado exclusivamente a Chile
y se leyó la carta de Leonardo Kosishev y de Guenadi Sperski
que siguen allá en la Voz de Rusia
y se vieron trozos de la película ESCUCHA CHILE
de Andres Daie entrevistando a Miguel Lawner
recordando el llamado telefónico que hizo Eduardo Labarca
al campo de concentración de Ritoque
desde Radio Moscú para dar la noticia
de que Luis Corvalán había sido agraciado
con el Premio Lenin de la Paz.
Se leyó un saludo del senador Jaime Gazmuri
y otro de la comunidad israelita de Chile
orgullosa de tener entre los suyos a Katia.
Se recordó a Orlando Millas y a Volodia Teitelboim
Los 2 viajes de Katia a Chile
y su exilio final en Israel.
Si, KATIA OLEVSKAYA está presente
en el corazón mas profundo y rojo de Chile
fue la novia de los perseguidos entre 1973 y 1989
y lo será por siempre
porque fue una página en la historia radial
que sigue grabando Marcos Castañeda
de Radio Nuevo Mundo
donde Katia seguirá hablándoles a sus chilenos.

miércoles, 24 de junio de 2009

LOS PERIODISTAS DE CHILE RINDEN HOMENAJE EL 1º DE JULIO, A KATIA OLEVSKAYA, LA INOLVIDABLE LOCUTORA DE "ESCUCHA CHILE"


EL 1º DE JULIO A LAS 19 HORAS EN EL TEATRO CAMILO HENRIQUEZ,
AMUNÁTEGUI 31, EL COLEGIO DE PERIODISTAS Y EL CIRCULO DE PERIODISTAS,
RINDEN UN SENTIDO HOMENAJE A LA FALLECIDA LOCUTORA DE ESCUCHA CHILE, KATIA BORISOVNA OLEVSKAYA.
El próximo miércoles 1 de julio efectuaremos en el teatro Camilo Henríquez, del Círculo de Periodistas de Santiago, un acto de recordación y homenaje a la famosa locutora Katia (Ekaterina Olévskaia), la voz femenina del programa "Escucha Chile" de Radio Moscú, que tanto se escuchaba en Chile en tiempos de la dictadura.
Katia falleció en mayo en Israel, donde vivía en los últimos años.
El acto lo organiza un grupo de amigos de Katia y tiene el patrocinio del Círculo y de los Consejos Nacional y Metropolitano del Colegio de Periodistas de Chile.
El programa incluye una filmacion en la que Katia evoca su visita a Chile de 1995 y habla del programa, un fragmento del documental sobre "Escucha Chile" realizado por el cineasta Andrés Daie y grabaciones con la voz de Katia y otras.
Habrá tres oradores: Gladys Díaz, periodista, quien escuchaba el programa mientras estaba prisionera en Villa Grimaldi; Claudina Núñez, alcaldesa de Pedro Aguirre Cerda, oyente asidua del programa bajo la dictadura y José Miguel Varas, quien participó en esas emisiones desde enero de 1974 hasta septiembre de 1988.

jueves, 18 de junio de 2009

TODOS CON KATIA, EL 1º DE JULIO, EN AMUNÁTEGUI 31, TEATRO CAMILO HENRÍQUEZ


Anuncian acto en homenaje a Katia la voz femenina de “Escucha Chile”

El miércoles 1 de julio, a las 19.00 horas se realizará un acto en memoria
a Katia Olevskaya, la mítica voz femenina del programa de Radio Moscú
"Escucha Chile”, que se trasmitió a través de esa emisora desde septiembre
de 1973 a marzo de 1990.

Katia Olevskaya falleció en Israel el 9 de mayo recién pasado, y el homenaje
a su memoria ha sido organizado por el Círculo de Periodistas de Santiago y
los Consejos Nacional y Metropolitano del Colegio de Periodistas de Chile y
un grupo de amigos y ex compañeros de trabajo de Katia en la emisora
soviética, hoy “La Voz de Rusia”.

El acto se realizará en el teatro Camilo Henríquez, Amunátegui 31, primer
piso, oportunidad en que recordarán a Katia, el escritor y periodista José
Miguel Varas y auditores en Chile, como la alcaldesa de Pedro Aguirre
Cerda, Claudina Núñez y las ex presas políticas, Clara Tamblay (o Maritza
Matamala).

Además participará el cantautor Pancho Villa y se exhibirá el documental
“Escucha Chile” del joven realizador, Andrés Daie.

martes, 16 de junio de 2009

1º DE JULIO, COLEGIO DE PERIODISTAS Y CIRCULO DE PERIODISTAS RINDEN HOMENAJE A KATIA, LA LOCUTORA DE ESCUCHA CHILE DE RADIO MOSCÚ

Homenaje a Katia

Con motivo del fallecimiento en Israel, el 9 de mayo del presente año, de la inolvidable locutora del programa Escucha Chile de Radio Moscú, Ekaterina Olevskaia -Katia- el Círculo de Periodistas de Santiago, el Consejo Nacional y el Consejo Metropolitano del Colegio de Periodistas y los Amigos de Katia invitan a recordarla y a rendirle homenaje en una velada que tendrá lugar el 1º de julio a las 19.00 horas en el Teatro Camilo Henríquez, Amunátegui 31.

Esperamos contar con su presencia.




KATIA FUE UNA MUJER MUY ALEGRE Y SU BUEN HUMOR FUE CLAVE PARA LA TAREA DE LEVANTAR EL ÁNIMO A UN PUEBLO APLASTADO POR UNA DICTADURA SANGRIENTA Y DEVOLVER LA CONFIANZA EN QUE LA LUCHA CULMINARÍA CON LA VICTORIA, TAL COMO LO HIZO EN LOS DUROS AÑOS DE LA GRAN GUERRA PATRIA.
EL EDIFICIO DE RADIO MOSCÚ, QUEDÓ GRABADO EN EL ALMA DE LOS QUE TRABAJARON EN ESCUCHA CHILE Y RADIO MAGALLANES EN EL 6º Y 9º PISO.

ESTA ES UNA FOTO HISTORICA DEL EQUIPO DE ESCUCHA CHILE EN SU PRIMERA ETAPA, CON KATIA, LA PERIODISTA LIGEIA BALLADARES, BABKEN SERAPIONIANTS, EL GESTOR SOVIÉTICO DE ESTAS EMISIONES, PILAR VILLASANTE LA DIRECTORA ESPAÑOLA QUE GRABABA LOS PROGRAMAS, LUEGO ESTÁN JOSÉ SECALL, RENÉ LARGO FARÍAS, NATALIA SMIRNOVA, SECRETARIA DE LA REDACCIÓN, JOSÉ MIGUEL VARAS, GUENADI SPERSKI, JEFE DE LA REDACCION CHILENA, HERNAN RODRIGUEZ MOLINA, VOLODIA TEITELBOIM, GUILLERMO RAVEST Y EDUARDO LABARCA.
BABKÉN SERAPIONIANTS FUE UN JEFE EXCEPCIONAL Y UN SOLDADO SOVIÉTICO QUE COMBATIÓ Y CAYÓ HERIDO EN LA BATALLA DE LENINGRADO, SIEMPRE ESTABA ABIERTO A LAS OPINIONES Y A LA CRÍTICA CONSTRUCTIVA, IMPULSÓ EL SURGIMIENTO DE ESCUCHA CHILE DE RADIO MAGALLANES.
AQUÍ JUNTO AL 2º JEFE Y ACTUAL DIRECTOR DE LAS EMISIONES PARA AMERICA LATINA, LEONARDO KOSICHEV.

martes, 9 de junio de 2009

Katia nuestra que estás con nosotros


¡ESCUCHA, KATYA!

YA LO SUPE, LO SUPIMOS. Y SABERLO FUE UNA PUÑALADA DE ESE ÉTER DONDE GALOPABA SU VOZ, UN DISPARO DE SILENCIO A LOS MICRÓFONOS, UN VACÍO EN LA ESTRUCTURA SOLIDARIA DE LA RESISTENCIA RADIAL CONTRA LA ABYECTA DICTADURA.

PARA QUIENES HEMOS HECHO DEL OFICIO DE LOCUTOR NUESTRA ARMA CONTRA TODO LO QUE PRETENDE NEGARNOS, LA VOZ DE KATYA OLEVSKAIA APAGÁNDOSE ES LA PARTIDA DEFINITIVA DE UNA PARTE DE NOSOTROS MISMOS.

¡Y SIN EMBARGO, KATYA VENCIÓ! VENCIÓ CON TODOS NOSOTROS, MARCHÓ CON TODOS NOSOTROS, CERRÓ LOS OJOS DE TODOS NUESTROS MUERTOS Y DIÓ FUERZAS A LA VIDA PARA CONTINUAR LUCHANDO POR UN MUNDO DE HERMANOS.

ESA FUE SU VICTORIA.

POR ESO SEGUIREMOS ESCUCHANDO SU VOZ COMO AQUEL OTRO TRANQUILO METAL QUE NOS CONMUEVE LAS CONCIENCIAS. POR ESO KATYA VENDRÁ JUNTO A NOSOTROS A CONQUISTAR LAS ESPLÉNDIDAS CIUDADES, CON SU ESPERADA VOZ PARA CALMAR EL ESTREMECIMIENTO NOCTURNO, CON SU VOZ SOVIÉTICA HABLANDO EN CASTELLANO, CON SU AMOR PROLETARIO POR LOS QUE FUIMOS, Y SOMOS, Y SEREMOS, GALVANIZADOS CUANDO ELLA DICE: "¡ESCUCHA, CHILE!"


LUIS H. SCHWANER U.
periodista y locutor

SANTIAGO, junio de 2009.

lunes, 8 de junio de 2009

KATIA, LA NOVIA DE CHILE, HA MUERTO

RECORDANDO A KATIA DESDE TARRAGONA, CATALUÑA, ESPAÑA

A mediados de mayo de 2009, nos llegaba la noticia de algo consustancial a la propia vida: la muerte. Algo que nunca deja de sorprendernos y de impactarnos, sobre todo cuando la persona ha formado, por esos avatares de la vida, parte de nuestra propia existencia.

Se nos fue Katia [Ekaterina Olievskaya, 1916-2009] la penetrante e inolvidable voz de aquellos programas combativos que ilusionaron al mundo y creaban luz allá donde se había instalado una barrera de la sinrazón, de la barbarie del hombre que parece no tener límites en sus aberraciones a poco que la situación se muestre propicia. Fueron años duros, pero maravillosos los que vivimos a finales de los setenta y los ochenta donde casi 100 países hablaban al mundo en español en la onda corta; una de esas voces era precisamente la de Katia que nos abandonó a los 92 años.

Ella era la voz insustituible de un programa clásico de la onda corta “Escucha Chile” [aunque no era el único programa que salía desde Moscú para los chilenos, también se podía oír Radio Magallanes y varias estaciones más lo hacían en español, entre ellas Radio Moscú y Radio Paz y Progreso, La Voz de la Opinión Pública Soviética]. Noche tras noche nos entregaba, desde su atalaya, uno de los mejores productos de su tiempo. Yo, como español, sólo tengo uno al que casi igualó: “España vista desde el extranjero, una crónica de lo que sobre España dice la prensa internacional que, desde la BBC de Londres, realizaba Jorge Marín [otro histórico de la radio que se nos fue y que empleaba este seudónimo].

Katia había nacido en Ucrania y su infancia le acabó llevando a México en donde aprendió la lengua de Cervantes con un estilo, una dulzura, que nunca perdería a pesar de que en los treinta regresó a Kiev y entró a trabajar con INTOURIST, la agencia oficial de turismo soviética que me trató maravillosamente cuando viajé a la entonces URSS [1981] como ganador del premio “gordo” de Radio Moscú. Conocí Kiev, Tallin, Leningrado y Moscú. Por supuesto, en aquel viaje también platiqué largamente con grandes nombres de las emisiones en español, entre ellos el mítico Luis Cecchini [el primer locutor que procedía de los sindicatos ferroviarios argentinos, él inauguró los servicios en español de Radio Moscú el 1 de agosto de 1932 y estuvo frente a los micrófonos hasta los 80 años] y Katia, que se incorporó en 1935, tenía entonces 19 años, fueron los profesionales que más me impactaron, durante décadas se convirtieron en un dúo radial inseparable que por méritos propios forjaron su propia leyenda en el mundo de la radiodifusión internacional. Después vendrían otras voces y otros encuentros, unas veces en la Embajada en Madrid, otras en Barcelona. Fueron tiempos de cambios que transformaron al mundo, los que condujeron hasta lo que hoy conocemos y en donde los oportunistas, a nivel planetario, aprovecharon y especularon con todo y... ¡Así nos va!

Katia, la voz de la solidaridad, la voz de tantos chilenos, de tantos y tantos seres comprometidos, se apagó para siempre en Israel, su última residencia. Allí marchó junto a su hija Marina tras la caída del telón de acero ante las perspectivas que tomaba el nuevo orden de cosas [no quería volver a revivir el acoso a los judíos, ella lo era y en la II Guerra Mundial fue un pueblo que tampoco escapó a las persecuciones en el territorio ruso y se les desplazó a una región autónoma en el Lejano Oriente; una vez más ella misma se veía obligada a recorrer el camino tantas veces trillado a través del éter: el exilio].

Katia -como ya escribí en un opúsculo de finales de los ochenta sobre el mundo de la radiodifusión clandestina- no pudo entrar en Chile en 1989 y tuvo que conformarse con llegar hasta Mendoza (Argentina) a donde se desplazaron muchos chilenos para rendirle homenaje y hacerla partícipe del agradecimiento por su entrega a la causa solidaria. En 1994 logró encontrarse con los chilenos que la agasajaron [aunque también pasó desapercibida por las autoridades, democráticas ya, que prácticamente la ignoraron]. En el fragor de la dictadura ella era la vela que los iluminaba y, a miles de oyentes de otras latitudes, nos hizo amar decenas de músicos, escritores, historiadores, hombres de toda condición, a través del maravilloso mundo de la onda corta. Entre otros estaba el inigualable Víctor Jara, La Voz de la Conciencia para la dictadura y el célebre Canto General que Teodorakis convirtió en uno de los estandartes de la libertad. Tanto es así que la dictadura montó una emisora de onda corta potentísima -actual Voz Cristiana- para tratar de contrarrestar su periodismo honesto, comprometido y combatiente. Eduardo Frei, que fue presidente de Chile, declaró al visitar los estudios en donde se grababa el programa: “Radio Moscú pasó a ser parte de nuestra historia”, o las de Ricardo Lagos “Escucha Chile mantenía las esperanzas de nuestro pueblo de recuperar la libertad”.

En nuestra opinión, Katia gozó de una imparcialidad que en la distancia se acabó consolidando, sobre todo cuando al día siguiente te entretenías en buscar en la prensa española [lo que en la época nos hizo sospechar que algunos periodistas en realidad se alimentaban de Escucha Chile, pero sin decirlo] o los boletines informativos que noche tras noche escuchaba a través de la BBC, RFI, DW o RNW. Fue esta confrontación de fuentes la que hizo que su mensaje tuviera un valor incalculable y engrandeciera su compromiso. Nada extraño que el General Pinochet le prohibiera la entrada en el país y los chilenos tuvieran que atravesar la cordillera para poder encontrarse con una de las voces más queridas por todos los chilenos tanto fuera como en la diáspora.

Fueron tiempos duros, los españoles ya no teníamos “La Pirenaica”!, la clandestina vasca no siempre llegaba en sus transmisiones generadas desde Venezuela y sí teníamos la potentísima Voz de Canarias Libre en onda larga, media y corta que emitía desde Argel hasta que el Gobierno Español de la época consiguió negociar con los argelinos y la hicieron callar. Algo que sucedió con otras estaciones internacionales en las que la política era la gran aliada del momento y aquellos que la habían utilizado para sus fines, fueron los primeros que comenzaron su lento, pero paulatino desmantelamiento. Hoy, dicen, somos más demócratas, pero la realidad es que se han acallado demasiadas voces para siempre y el panorama radial es desolador, se parece como a la mayoría de cabeceras de la prensa española: leído un diario, leído todos. ¡Así somos aquí de originales! Sólo unos pocos países siguen manteniendo su buen equipo y hacen que la radio internacional no haya muerto y ojalá no se dejen seducir por los “maquiavélicos políticos” de turno para cerrarles la boca.

Los chilenos contaban con ESCUCHA CHILE días después del golpe en septiembre de 1973, estuvo en el aire durante casi 17 años y Katia fue una de las mejores, y más amables, de todas las voces de la onda corta de aquellos tiempos a través de los potentísimos transmisores de Radio Moscú; los periodistas de muchos diarios hispanos también bebían de los excelentes espacios de Radio Berlín Internacional o Radio Argel, menos combativos, pero de gran impacto para la audiencia chilena y, sobre todo, contra la dictadura.

Evidentemente, junto a Katia, trabajaban chilenos exiliados -prácticamente todas las estaciones de radio de aquella época en Europa incorporaron voces de la diáspora- que lo hacían con nombres supuestos para evitar los tentáculos de la tenebrosa DINA, entre otros René Largo Farías, José Miguel Varas, José Secal, etc. Otros nombres famosos hicieron lo imposible y enviaban sus crónicas desde el mismo Chile por los más variados conductos, algunos lograron evadir el cerco y llegaron hasta Europa, sería el caso de Eduardo Labarca, Rolando Carrasco [que estuvo concentrado en Chacabuco, narra en su libro “Prigué” cómo los presos oían Radio Moscú con un receptor que tenían escondido bajo una manta, giraban el dial en el silencio de la noche buscando la voz de Katia, Carrasco consiguió escapar y llegó hasta Moscú en donde se encontró con la incombustible dama y con ella trabajó ante los mismos micrófonos que cada noche les llevaba esperanza a los chilenos, pero especialmente a los encarcelados], Marcel Garcés, etc.

Cuando estuvimos en Moscú conocimos algunos y chileno era Pancho Rodríguez [otro nombre supuesto, en realidad Juan Patricio Cortés Jacome que acabaría siendo funcionario de la Embajada de Chile en Moscú] que sustituyó a Manolo de la Rosa al frente del inolvidable Frecuencia RM hasta que desapareció el año pasado, justo cuando celebraban las 1.000 emisiones de ese faro para los diexistas y radioescuchas de todo el mundo de habla hispana.

Escucha Chile salió durante más de tres lustros al aire, tres horas diarias de una buena tarea investigadora y combativa que hizo mucho daño a la dictadura y los que lo duden sólo tienen que visitar las hemerotecas de la época, los discursos de Chile ante la ONU, las declaraciones de Patricio Carvajal (Ministro de Asuntos Exteriores, declaró: “RAdio Moscú con Escucha Chile nos causa más daño del que puede hacernos el mundo entero”, si quieren memoria vivan vayan a los archivos sonoros de la emisora y tendrán nombres y apellidos de prácticamente todos los que en aquellos momentos realizaron las inenarrables tropelías). Para mí lo mejor de todo fue el trabajo recopilatorio de Valia [Volodia Teitelboim] que publicó “Noches de Radio. Escucha Chile. Una voz desde lejos”, donde condensó más de quince años de radio hablada y hoy es un clásico como para muchos españoles representa la historia de “Radio España Independiente, Estación Pirenaica, la única emisora española sin censura de Franco”, como le encantaba identificarse.

Incluso el grupo Quilapayún creó una canción para la “Primera de Chile” que en realidad era Radio Moscú, nombre con el que clandestinamente se conocía en el país a la emisora soviética; la canción “Igual que tú, yo escucho Radio Moscú” una de las pocas que hablan de la radiodifusión internacional en la onda corta. Tras la caída del régimen chileno, el programa sería clausurado en 1990, casi 17 años después del golpe militar y muchos de los periodistas que estuvieron al frente de ESCUCHA CHILE fueron acreedores de la Orden de la Amistad de los Pueblos que en aquella época concedían las autoridades soviéticas.

Descansa en paz Katia, pero los chilenos (y muchos otros pueblos) te tienen en sus corazones y ese es el maravilloso legado que grabaste para siempre con esa inconfundible e inigualable voz que tanta confianza y serenidad nos daba en las oscuras noches de una de las etapas más terribles de la historia reciente de Chile. Tu semilla sigue viva y tus oyentes nunca te olvidarán.

JUAN FRANCO CRESPO

lacandon999@yahoo.es