miércoles, 19 de agosto de 2015

HOMENAJE A PERIODISTAS DE MAGALLANES JUVENIL

Gastón Vargas, Director del Programa Escucha Chile de Radio Moscú, junto al periodista Lautaro Aguirre, Editor del programa Magallanes Juvenil, y el destacado locutor José Manuel García lo convoca a Usted para este sábado 22 de agosto a las 19 horas a un encuentro en Santiago, para rendir un homenaje a las periodistas integrantes de dicha emisión, que constituyeron la División Juvenil de Escucha Chile y que permanente y desinteresadamente colaboraron con Radio Moscú. se trata de las colegas periodistas María Elena Valdez, Carmen, Valentina, Elida Castro, Victoria Castillo.
Se excusan de estar presentes en esta jornada por motivos personales Fresia Rojas Painecura, iniciadora de este programa y el locutor Patricio Berríos. Gastón Vargas hará una presentación del trabajo de estas periodistas que estudiaron en las Universidades Lomonosov y Amistad de los Pueblos de Moscú y se les entregará un diploma recordatorio de su participación en un evento periodístico muy importante y singular de Chile y el mundo y para la solidaridad internacional del pueblo soviético. Asimismo escucharemos unos programas Magallanes Juvenil y grabaremos las experiencias de las protagonistas de esta historia hoy destacadas periodistas y ex dirigentes del colegio de Periodistas de Chile.

jueves, 22 de noviembre de 2012

Ligeia Balladares y sus años en Radio Moscú

Este es un regalo y un recuerdo de José Secall Grande Ligeia, guapa y recia mi entrañable amiga y colega
Ligeia Balladares, Katia Olevskaya y el equipo de Escucha Chile de Radio Moscú
Ligeia Balladares con Lily Castillo y María Victoria Corvalán

martes, 20 de noviembre de 2012

Murió en México periodista chilena Ligeia Balladares

El Círculo de Periodistas de Santiago dio a conocer este lunes el fallecimiento de su socia Ligeia Balladares Saavedra, acaecido el domingo 18 de noviembre, en Chapingo, México. La organización manifestó sus condolencias y solidaridad a su compañero Guillermo Ravest, y a su familia y amigos cercanos, por la partida de esta gran periodista y, al mismo tiempo, difundió esta semblanza de Ligeia preparada por Guillermo Ravest: El domingo 18 de Noviembre del 2012 falleció en Chapingo, México, la periodista chilena Ligeia Balladares Saavedra. Aunque nacida en Concepción (1927), su terruño del alma fue Temuco. Adolescente aún fue redactora y directora de la revista “Simiente” del Liceo de Niñas. Como no existían escuelas de periodismo, aceptó ir a estudiar Derecho a la Universidad de Concepción. Sin embargo, en todas las vacaciones trabajó en el diario “El Sur” de Temuco, que entonces dirigía el periodista José Monasterio, quien como primer maestro le incentivó su vocación. Pero debió postergarla por imperativos de la vida: matrimonio, fundar una familia, vivir en el campo por década y media. A los 32 años bregó por retomar su vocación en Santiago, adonde llegó para difundir su primer libro de poesía. Un año después ingresó a “La Nación”, en 1960, como redactora de arte y cultura. En el primer retorno de Roberto Matta a su patria, ella logró la única entrevista personal que dio en Santiago. Matta vertió en ella interesantes interioridades de su vida y su trabajo, que mereció entonces numerosas referencias en otros medios e incluso un plagio en una revista santiaguina. Nuestro Círculo de Periodistas aún no contaba con un tribunal de ética. En 1963 estuvo en la revista “Flash”.Con motivo de un próximo Nobel entrevistó a Pablo Neruda en Isla Negra. En Iquique embarcó durante dos días en una goleta pesquera con el reportero gráfico Enrique Aracena, para un reportaje motivado por el reciente boom de la anchoveta. En 1964 ingresó al diario “El Siglo”. En uno de sus apuntes muy posteriores, escribió: “Eso me permitió andar reporteando en poblaciones, minerales, caletas de pescadores, en sindicatos campesinos, comunidades mapuches en mi Araucanía, en giras políticas y muchos funerales de víctimas de alguna injusticia. Pero, más importante que conocer el país, fue el contacto humano, ojo a ojo, mano a mano, con los trabajadores y sus mujeres, con los pobres de Chile, con los que no tienen voz pero les sobra dignidad para cambiar las cosas. De otras tantas tomas en tiempos de la Revolución en Libertad, debo considerarme también “fundadora” de la que sería la población Violeta Parra. Allí velé toda la noche con Gladys Marín hasta la hora de los quiubo: la toma misma del terreno, junto a las mujeres, sus chiquillos, y unas pocas pilchas y la bandera nacional, en que los pacos nos gasearon y apalearon sin misericordia. Y ganaron los pobladores. Y también nosotros los reporteros, que salimos indemnes para escribir el reportaje”. De esa misma etapa es una entrevista a un ex conscripto, realizada en Chillán. Él contó detalles inéditos del servicio militar. Cómo, oficiales que habían sido entrenados en la Escuela de las Américas, les ordenaban criar un perrito, para después matarlo y comérselo. Lo que era increíble en ese tiempo, con posterioridad ha sido comprobado en incontables testimonios igualmente crueles. Tal entrevista le significó a la reportera un proceso militar y su detención, incluido el fichaje penal (“tocar el piano”).
En el invierno de 1967 fue enviada especial a Bolivia para informar sobre las guerrillas del Che Guevara. Regis Debray ya había “hablado demasiado” y estaba detenido. Cuando logró un cupo para el avión que transportaría a corresponsales extranjeros a la zona de guerrilla, su director del diario le ordenó regresar a Chile en forma urgente. ¿Qué había ocurrido? El “contacto” que se le proporcionó para actuar en La Paz, apareció ese día en una noticia de Prensa Latina sindicado como agente de la CIA o un doble agente. Desde septiembre de 1969 hasta enero de 1970 integró, como reportera, la pequeña comitiva de la candidatura pre presidencial de Pablo Neruda y que integraban, su esposa Matilde Urrutia y el senador Volodia Teitelboim. En ese breve lapso la comitiva recorrió todo Chile. La gira se inició en Antofagasta y al arribar al aeropuerto de Cerro Moreno constataron que todo el mundo estaba convulsionado.
Volodia Teitelboim, en un prólogo para un poemario de Ligeia, escribió en 1979: “El general Roberto Viaux se había rebelado hacía unos momentos contra el gobierno demócrata cristiano de Eduardo Frei. Acuartelado dentro de la comandancia de la División del Norte, daba el primer paso que culminaría con el golpe del 11 de septiembre de 1973”. Y recuerda los siguientes pasos del mismo general: su acuartelamiento en el Regimiento Tacna y la dirección de la banda terrorista que asesinó al Comandante en Jefe del Ejército, general René Schneider, todos para impedir la postulación y el triunfo de Salvador Allende. Añade Volodia refiriéndose a Ligeia: “La reportera de apariencia frágil, con su percepción de la historia, consiguió entrevistar al amotinado. Volvió con un autorretrato del personaje. Por supuesto, no le confesó derechamente sus designios. De ordinario el conspirador trabaja con el engaño, desliza equívocos, dibuja pistas falsas, se enmascara. Pero ella retornó más que con la sospecha, con la convicción de que se ponía en movimiento el gran peligro”. Tras el golpe militar, en marzo de 1974 debió exiliarse, junto a la hija menor y su compañero, Guillermo Ravest, quien había sido el último director de Radio Magallanes y ella redactora de un programa matutino dedicado a los campesinos. Luego de ser acogidos en la República Federal Alemana, fueron llamados a integrarse al diminuto equipo de periodistas -José Miguel Varas y Eduardo Labarca-, que entonces animaban el programa “Escucha Chile” desde Radio Moscú. Ya en la capital soviética, se resolvió que los periodistas Balladares-Ravest irradiaran el programa “Radio Magallanes”, en honor a Salvador Allende y pervivencia radial de la emisora que difundió sus últimas palabras. En una primera etapa –desde agosto de 1974- este programa se difundió por las ondas de la radio Paz y Progreso. Posteriormente, se irradió en un solo bloque junto al “Escucha Chile” por Radio Moscú, hasta la extinción de ambos con posterioridad al triunfo del “No” y el advenimiento de la democracia.
Tras lograr el relevo por periodistas que necesitaban salir de Chile y que tuviesen “fresca la patria”, Ligeia y su compañero viajaron a México a fines de 1980 y retornaron a Chile en diciembre de 1983. La letra “L” en sus pasaportes que se los impedía, les fue levantada por gestiones del Colegio de Periodistas. Bajo dictadura, Ligeia fue colaboradora del semanario Pluma y Pincel y de El Siglo clandestino; también formó parte del equipo fundador de Fortín Mapocho. De esos tres medios fue exonerada. Jubiló por edad en 1990. Imposibilitada de seguir trabajando en su oficio –y por otras causas- ella y su esposo decidieron retornar a México a fines de 1995, adonde y a causa del exilio, habían quedado dos de sus hijas. En México trabajó como periodista en una Universidad. En uno de sus últimos escritos dejó dicho: ” Los que no lo reconocen, pero saben el por qué y no lo dicen, ahora soy autoexiliada. Y a mucha honra soy exonerada política, aunque me pese mes a mes mi escuálida pensión”. Ligeia Balladares es autora de los siguientes libros: “Lecciones, Tonterías y otros Poemas”, Temuco, 1959; “Campesino y Proletario”, narración biográfica de Víctor Contreras Tapia, Moscú, 1978; “Cuentos para Contar” (para niños), Santiago, 1987; “Voy a dar un Pormenor”, relatos autobiográficos, Universidad Autónoma Chapingo, México, 2002; y “Exilio”, poemas, Universidad Autónoma Chapingo, México, 2009. Sus cenizas reposarán en el pueblito mexicano San Miguel Tlaipxpan, donde vivió sus últimos 17 años y otra parte en el Cementerio de Temuco, junto a los restos de sus padres y hermanos. Última actualización el Lunes, 19 de Noviembre de 2012 13:41
CONDOLENCIAS POR FALLECIMIENTO DE LA PERIODISTA LIGEIA BALLADARES El Consejo Nacional y el Consejo Metropolitano del Colegio de Periodistas de Chile, ante el fallecimiento en México de la destacada colega Ligeia Balladares Saavedra, expresan a su esposo, el periodista Guillermo Ravest, e hijas, su más profunda congoja ante tan irreparable pérdida para el periodismo chileno. Reconocida por la calidad de su trabajo periodístico, poético y literario, Ligeia Balladares se desempeñó en diversos medios nacionales, pero también supo entregarse militantemente a las grandes causas sociales de su tiempo. De su experiencia como reportera en el diario “El Siglo”, recordaría: “fue el contacto humano, ojo a ojo, mano a mano, con los trabajadores y sus mujeres, con los pobres de Chile, con los que no tienen voz pero les sobra dignidad para cambiar las cosas”. Después del Golpe de Estado de 1973, acogidos al exilio en la Unión Soviética, Ligeia Balladares y Guillermo Ravest, junto a un selecto grupo de periodistas y locutores chilenos, así como de profesionales rusos, encabezados por José Miguel Varas, dieron forma a una de las más importantes iniciativas de la historia de la radiotelefonía y el periodismo nacional: los programas “Escucha Chile” y “Radio Magallanes”. Desde allí, la voz de Ligeia endulzó con la verdad de lo que acontecía en Chile aquellas amargas noches de la dictadura: “Chilenas y chilenos, aquí Radio Magallanes. Gracias a la solidaridad del pueblo soviético, Radio Magallanes prosigue sus transmisiones desde Moscú”. Aún bajo dictadura -y gracias a gestiones realizadas por el Colegio de Periodistas- Ligiea regresa a Chile, donde colaboró con la escasa prensa de oposición permitida por los militares, pero también con la prensa clandestina. Finalmente, junto a su familia se radicó nuevamente lejos de la patria, en la generosidad que le brindaba el hermano pueblo de México. Ligeia Balladares, estarás con nosotros ahora y siempre. Descansa en paz. Santiago, 20 de noviembre de 2012.

Ligeia Balladares ha muerto

Ligeia Balladares falleció de un cáncer fulminante ayer domingo 18 de noviembre. Periodista como su esposo Guillermo Ravest, nació en Temuco, en 1927. Ambos trabajaron para El Siglo del Partido Comunista de Chile, el diario que existió antes del golpe de estado de 1973. Para el golpe, Guillermo era director de Radio Magallanes habló personalmente con el presidente Allende y y decidió poner al aire, en vivo, desacatando las órdenes fascistas de Pinochet, su último discurso de Salvador Allende desde el Palacio Presidencial de La Moneda, luego lo copió y distribuyó clandestinamente. Hija de Selva Saavedra, una educadora brillante, Ligeia se entregó con pasión a la vida. Su fuerte personalidad derrochaba pasión, ingenio, humorismo. Su poesía es escasa pero de enorme valor. Su primera publicación fue “Lecciones, tonterías y otros poemas” (1959); publicó en México: “Voy a dar un pormenor” (2000). En 1974, salieron por medio de la Embajada de Alemania Federal, vivieron su exilio en Moscú, trabajaron en la radio para e los programas Escucha Chile. Ligeia, quien conocía a Salvador Allende desde 1952, participó en sus cuatro campañas presidenciales.
Pablo Neruda le dedicó el “Soneto De Las Equivocaciones” en 1969, durante la campaña presidencial: Es la monda . Aquí se lo monto para diversión de sus lectores. Muchas son: Ligenturia , Ligentina, Lihueya, Livia, Lidia, Ligeola, Niveia , Lioja, Lina , Livelina, Liguria, Ligia, Lila , Lola Gilia, Jolia, Ligenta, Ligeria, Legera, Lijola, Lijolilla, Litigia, Galia, Lujuria,Legía; Lijandra, Licoloca, Colalpila; Licofanta, Licora, Licosesa, ( Ja ja ja) Licosigla , Ligenta , Liprofesa, Lichuga, Litemuca , Lilinares; Ligistrofa,Liluz, Lillamarada, Lilluvia, Licautín, Licamarada, y una sola: Ligeia Balladares
Ligeia y Guillermo regresaron en 1995, en Chile, pero los gobiernos de la Concertación ahogaron la prensa democrática que sobrevivió durante la dictadura y no les dieron trabajo remunerado en ningún medio. A la muerte de su hijo Gerardo retornaron a México y decidieron hacer del Valle de Neyahualcóyotl su residencia definitiva. Desolada, Iris Largo Farías me comunicó ayer que Ligeia estaba viviendo sus últimos días, o sus últimas horas. Después de pasar por largo sufrimiento con unos dolores tremendos a la columna y que los médicos atribuían a una severa osteoporosis agregada a serios problemas de las vías respiratorias por un enfisema pulmonar, decidieron hacer más exámenes y descubrieron que los dolores se debían a un avanzado tumor canceroso en un pulmón. Sin ninguna posibilidad de operar ni de hacer nada. Pasó sus últimos días en casa de Paula, la hija menor acompañada de Consuelo, las nietas y, por cierto, el desolado Guillermo. Valeria que estuvo casi 4 meses con ellos en México tuvo que venirse hace unas dos semanas, justo cuando Ligeia se agravó irremediablemente. Virginia Vidal
**************************************************** Con toda cariño recuerdo ese soneto que Pablo Neruda dedicó a nuestra querida Ligeia cuando ella lo acompañó en su gira por el país siendo candidato presidencial, en 1969. Ligeia ya no está con nosotros desde la tarde del domingo 18 de noviembre. Tampoco está más en México de donde fue despedida con mariachis y lágrimas hacia … ¿Dónde? Viaja en paz, querida Ligeia. Estarás siempre en el corazón de quienes te quisimos y apreciamos tu entereza, tu dedicación y tu ternura. Iris Largo Farías (Compañera de José Miguel Varas y hermana de René Largo Farías)

lunes, 19 de noviembre de 2012

FALLECIO EN MÉXICO, LIGEIA BALLADARES, PERIODISTA DE ESCUCHA CHILE Y RADIO MAGALLANES

Transmito una pena muy grande. Este domingo 18 de noviembre, se nos fue Ligeia Balladares. Estaba muy mal. Se encontraba en casa de su hija Paula. ¡Qué pena más grande! Un abrazo, Iris Largo Farías Los que trabajamos con Ligeia Balladares, mandamos palabras de solidaridad a su compañero, Guillermo Ravest y a toda su familia, en este momento de dolor que nos estremece, sobre todo porque la dictadura nos separó y eso se siente tan especialmente en estos momentos en que quisiéramos estar más juntos, acá en Chile. Al pensar en Ligeia, son voz resuena firme repitiendo "Chilenas y Chilenos, Aquí, Radio Magallanes...Gracias a la solidaridad del pueblo soviético, Radio Masgallanes prosigue sus transmisiones desde Moscú". Y esta pena que nos anuda la garganta y nos humedece los ojos, nos lleva de vuelta al viejo edificio del Radio Komitet y a las oficinas donde trabajamos junto a Ligeia y al Chino. Nos reencontramos con René Largo Farías, con Orlando Millas y Volodia Teitelboim, con Hernán Rodríguez Molina y Pancho Rodriguez con Banken Serapioniansk y con Guenadi Sperski y por cierto que con nuestra inolvidable Katia Olevskaya. Y sentimos que el estado chileno pese a las visitas que realizaron a Radio Moscú hoy la Voz de Rusia, presidentes de la República, nunca han reconocido la labor patriótica de periodistas, locutores, estudiantes y la totalidad del equipo de Escucha Chile. No se trata de buscar halagos, ni privilegios que Chile está en deuda con personas como Ligeia Balladares, que está ¡PRESENTE, AHORA HY SIEMPRE!
Gran pena, estimados. T rabajé con ella en "Puro Chile". Uno de esos trabajos se produjo con ocasión de la última gira como candidato presidencial de Salvador Allende al norte del país (agosto de 1970), gira que el diario me envió a cubrir. Ligeia recibía mis despachos telefónicos y los transcribía, mostrando una paciencia casi maternal con este -entonces- estudiante en práctica. Se ha ido una grande del periodismo chileno!! Muy triste Luis Schwanner.

jueves, 29 de septiembre de 2011

MJIGUEL LAWNER EVOCA A JOSE MIGUEL VARAS, AMIGO DE TODA UNA VIDA

VARAS Querido hermano, entrañable camarada y amigo: Sacando cuentas serían al menos 68 los años en los cuales compartimos la amistad y los ideales. Nos conocimos a comienzos de los cuarenta en el viejo Instituto Nacional, donde ambos recibimos la admirable formación entregada entonces por la educación pública chilena. Además de las aulas, nuestras inquietudes juveniles se canalizaron en instituciones como la Academia de Letras, cuyas reuniones tenían lugar en la biblioteca del Liceo, recinto donde un lote de audaces adolescentes osaba leer sus primeras creaciones literarias. Tu llegabas a cada sesión siendo portador de un nuevo relato, que leías con el rostro imperturbable de siempre, desatando invariablemente un coro de carcajadas. Dejaste un recuerdo tan imborrable en esa Academia institutana, que ayer llegó a la casa de la Hormiga una delegación de sus actuales integrantes, muchachos que hicieron un alto en la lucha, para testimoniar su gratitud por tu legado que se identifica con sus actuales demandas. . Al egresar del colegio, iniciaste muy joven el periodismo, sin abandonar tu precoz carrera literaria, combinada con el trabajo de locutor de radio, sacando partido a tu fino timbre de voz barítono. Son los años en que comenzó a tejerse el grupo de amigos que caminaríamos tan estrechamente unidos a lo largo de la vida, compartiendo la amistad y los ideales por construir una sociedad más justa. Algunos como tu ingresaron a las filas del Partido Comunista. Otros no militaron, pero ninguno escatimó esfuerzos en la tarea de construir paso a paso el movimiento popular que desembocó en el triunfo de Salvador Allende como Presidente de la República. En ese proceso jugaste un rol relevante. Desde las trincheras del diario El Siglo y la revista Vistazo, orientaste la dirección de los misiles contra las injusticias, las discriminaciones y el sometimiento a los dictados del gran capital. Nunca hiciste concesiones por lo cual sufriste más de algún carcelazo y relegación. El periodismo nutrió tu obra literaria. Te alimentó con el conocimiento del mundo popular; con los trabajadores y con tantos hombres y mujeres que la mayoría de los narradores desestima como protagonistas de sus obras. Nos hiciste amar a un faquir, a un vendedor de tren, a la dama del balcón, al cabro que aseguraba haberle visto el ojo a la papa, a la Huachita, un quiltro abandonado en Calama, o a un Gato muy dado a su idea. Caminaste por los barrios populares, nos hiciste amar las casas en ruinas de calle Matucana o la humilde caleta de pescadores que inventaste en Varazón. Tu obra enriqueció la identidad de los chilenos y nuestra diversidad cultural. El golpe militar te llevó hasta la Unión Soviética donde asumiste la dirección del programa radial Escucha Chile, emitido por dos horas, cada día mientras la dictadura se mantuvo en el poder. Tu voz junto a la de Volodia, Katia y otros compañeros, acompañó a millones de chilenos dentro y fuera de Chile. A hurtadillas siempre fue posible oírte en Isla Dawson, como en Puchuncaví o Tres Alamos. Escucha Chile nos trajo la verdad, sistemáticamente tergiversada por la dictadura, infundiéndonos fuerza y ánimo para soportar tantos crímenes y vejaciones. No hay metro que pueda calibrar la colosal contribución de ese programa, del cual fuiste un conductor abnegado y ejemplar. Retornado a Chile, pudiste dedicar más horas a la creación literaria sin abandonar del todo el periodismo. Empezaste a hurgar en los recuerdos para entregarnos con un humor más maduro, relatos tan atractivos como Las Pantuflas de Stalin o diversos episodios vividos junto a Neruda, que nos permitieron conocer una suerte de lado B de nuestro ilustre vate. Aguardábamos con ansiedad el lanzamiento de un nuevo libro. El evento carecía de su habitual solemnidad porque como de costumbres partías tomándonos el pelo, al relatarnos, con absoluta seriedad, tu encuentro casual en la víspera con un viejo condiscípulo del Instituto Nacional, que te enrostraba tus presuntas ingratituides. Así hasta el próximo lanzamiento, cuando reaparecía el mentado compañero de curso, con una nueva andanada de reproches. En los últimos años creció tu renombre. Se multiplicaron las invitaciones a encuentros, entrevistas, seminarios y presentaciones de libros. Podría decirse que estabas acosado y te costaba rehusar tantas solicitudes. Este cuadro era un reflejo del prestigio originado por tu obra literaria. Tu hogar junto a Iris, fue el lugar de los encuentros. El sitio natural para congregarnos en torno a algunos tragos, sabrosas especialidades culinarias caseras y pláticas, siempre condimentadas con tu humor infinito. Así fue en Moscú como en Santiago. Has tenido una despedida multitudinaria como debía ser. El hogar de la Hormiga se hizo estrecho para acoger a todos quienes deseaban decirte adiós. Paulo y Silvia, tus incondicionales editores de LOM, adornaron la casa con un retrato de gran tamaño desde el cual nos miras esbozando una leve sonrisa, algo irónica. Se multiplicaron las ofrendas florales y los mensajes de despedida. Difícil reemplazarte tovarich Varas. Haremos lo imposible por rodear a Iris, tu digna compañera del amor que le brindaste durante largos años de un matrimonio ejemplar. Lo mismo haremos con tus hijas Andrea y Mariana, como con Ana Iris, Cristina e Inés; con tus nietos y yernos, sin olvidar de reemplazarte en la tarea inconclusa de desentrañar la muerte de tu cuñado René Largo Farías, misión en la cual seguías empeñado hasta tus últimos días. Adiós José Miguel Varas Morel… un tenaz como pocos. Miguel Lawner, 26 de Septiembre de 2011.

lunes, 26 de septiembre de 2011

LA VOZ DE RUSIA RINDE POSTRER HOMENAJE A JOSE MIGUEL VARAS

Moscú, 26 de septiembre de 2011 En Moscú nos ha causado enorme tristeza la noticia del deceso del conocido escritor chileno, laureado del Premio Nacional de Literatura, entre otros, José Miguel Varas. Fue un gran amigo de la emisora “La Voz de Rusia”. Muchos de nuestros colegas conocieron personalmente a José Miguel y recuerdan su labor en el legendario programa “Escucha Chile”, que se transmitía desde Moscú en los años de la dictadura castrense. A través de este programa los chilenos se enteraban de lo que ocurría en la patria y que la prensa censurada, cómplice del régimen, callaba. “Escucha Chile” denunciaba los crímenes de la Junta y llevaba hasta el país la palabra de la solidaridad internacional. En 2006, nosotros, sus amigos rusos nos sentimos muy felices de poder felicitar a José Miguel por la distinción del Premio Nacional de Literatura. Pero, para dicha nuestra, no interrumpió la labor periodística y, hasta el fin de sus días fue corresponsal de “La Voz de Rusia”, la antigua Radio Moscú, en Santiago de Chile. José Miguel tenía muchos amigos en Rusia. Durante su último viaje a Rusia estuvo de visita en nuestra emisora, como lo recuerdan las fotografías que ofrecemos en nuestro sitio electrónico. Encontrándose en la emigración en nuestro país, y trabajando en Chile, José Miguel hizo mucho para el estrechamiento de nuestras culturas. No es casual que, en 2007, por decreto del presidente de Rusia le fuera conferida la prestigiosa medalla Pushkin. Vayan nuestras mas profundas condolencias a la familia de José Miguel Varas, a la Sociedad de Escritores de Chile, con motivo de la partida de nuestro gran amigo. El recuerdo de José Miguel quedará para siempre en el corazón de sus amigos y colegas rusos. A.G. Bistritzki Presidente de “La Voz de Rusia”
Las agencias de informaciones anunciaron el deceso del conocido escritor chileno, laureado del Premio Nacional de Literatura José Miguel Varas Morel. José Miguel fue un gran amigo de nuestra emisora. Durante largo tiempo estuvo vinculado al chileno el veterano de nuestra radio, Leonard Kosichev, quien, embargado por la tristeza de la muerte de José Miguel escribió estas páginas, que tituló, “En memoria del amigo chileno”. Hoy día, tras la partida de José Miguel Varas quiero departir mis sentimientos con sus amigos chilenos y lectores. Conocí a José en Chile, en los años del gobierno de Salvador Allende, cuando era director del servicio de noticias de la TV nacional. Es verdad que, ya antes, había leído su interesante librito, editado entonces al ruso, “Porai”, y distintos cuentos. Pero, José estaba entregado entonces a la labor publicista, y cierta vez me dijo, sincerándose, que casi no le quedaba tiempo para la creación literaria. En aquel período lo principal para José Miguel eral defensa del gobierno de Allende, contra el que sus enemigos políticos habían lanzado una furiosa guerra informativa. Nos hicimos amigos con José. Como corresponsal Radio Moscú y de la TV soviética pude siempre contar con su ayuda profesional y apoyo, que es siempre tan indispensable para un periodista extranjero en tierras extrañas. El 11 de septiembre de 1973, a tempranas horas me despertó un telefonazo. Escuché la voz de José Miguel quien pronunció solo escasas palabras: “Leonard: Por ahora no está muy claro. Pero en Valparaíso y en Puerto Monte se levantó la flota. Todo parece indicar que comenzó una insurrección militar”, me dijo rápidamente. Horas mas tarde seguía por las transmisiones radiales como los aviones y los tanques de los golpistas asaltaban el palacio de La Moneda. Allí, con un fusil en las manos pereció Salvador Allende, defendiendo su mandato constitucional. Entonces, en Chile se perpetró un golpe de Estado que remeció la conciencia del mundo por su crueldad. Días mas tarde de la llegada al poder de la Junta castrense encabezada por el general Pinochet leía en los periódicos la nómina de destacados partidarios de Allende que eran buscados por las autoridades de facto. En ella figuraba el nombre de José Miguel Varas. Pero, José había logrado pasar a la clandestinidad y mas tarde pudo refugiarse en la embajada de Alemania y, con la ayuda de esta, abandonar Chile. Ya pueden imaginarse la alegría que sentí cuando volvimos a encontrarnos en Radio Moscú. Aquí, durante quince años encabezó el grupo de periodistas emigrantes chilenos, que juntos con los colegas soviéticos preparaban el famoso programa “Escucha Chile”. Este programa se convirtió en el dolor de cabeza permanente de la Junta. Los chilenos se enteraban a través de él de lo ocurría en la patria y que la prensa censurada callaba. “Escucha Chile” denunciaba los crímenes de la Junta y llevaba hasta el país la palabra de la solidaridad internacional. Y nuevamente, el trabajo periodístico diario le absorbía mucho tiempo a José Miguel, quien sabía que los programas de “Escucha Chile” eran un aporte a la lucha por el restablecimiento de la democracia en Chile. Y cuando el largamente esperado día de la libertad llegó, y José retornó a Chile, por fin pudo abocarse de veras a la creación literaria. En 2006, nosotros, sus amigos rusos nos sentimos muy felices de poder felicitar a José Miguel por la distinción del Premio Nacional de Literatura. Pero, para dicha nuestra, no interrumpió la labor periodística y, hasta el fin de sus días fue corresponsal de “La Voz de Rusia”, la antigua Radio Moscú, en Santiago de Chile. José Miguel dejó en Chile a muchos amigos, entre los que me ubico. Durante su viaje último a Moscú, a fines del 2010, tuve la suerte de tenerlo de visita en mi hogar. Y ahora, con toda nuestra familia nos reunimos para recordar al amigo, según la costumbre rusa, con un trago de vodka. Recordábamos su sonrisa, su humor, su cordialidad, y el brindis de sobremesa que pronunciara en esa ocasión: “Por mis fieles amigos rusos”. Encontrándose en la emigración en nuestro país, y trabajando en Chile, José Miguel hizo mucho para el estrechamiento de nuestras culturas. No es casual que, en 2007, por decreto del presidente de Rusia le fuera conferida la prestigiosa medalla Pushkin. Al recibir la medalla, José Miguel Varas puso de relieve este signo de distinción, en alusión a la enorme relevancia que para él tenían Rusia, la cultura del país, y particularmente su literatura. La labor de José Miguel varas en el campo literario la continúa una de sus hijas, Cristina, conocida ya por sus traducciones al español de Pushkin, Bulgakov, de Averchenko y de otros escritores rusos. Es posible que mis hijas que crecieron y recibieron educación en Rusia, dijo cierta vez José Miguel Varas, sean el mayor aporte al estrechamiento de las culturas rusa y chilena... Condolencias de nuestros oyentes Estimados amigos: Tenemos el dolor de informarles el fallecimiento de nuestro amigo, compañero del tiempo, pasado y presente, José Miguel Varas Morel. Su deceso se produjo este viernes 23, a causa de una falla cardíaca. "Jota Eme" será velado este sábado 24 y domingo 25 en la casa de la cultura "Michoacán", conocida como "la casa de la Hormiguita", Delia del Carril, ubicada en Lynch Norte 166, La Reina. Sus funerales se efectuarán el lunes en el cementerio Parque del Recuerdo, Avenida Américo Vespucio 555, comuna de Huechuraba. Previamente a las 12 horas se realizará un acto de despedida en Michoacán tras lo cual el cortejo se dirigirá al Parque del Recuerdo. Les saluda, en nombre de la familia y de todos los compañeros y amigos de José Miguel, nuestro amigo de tantas batallas y circunstancias. Marcel Garcés -- “Inesperadamente, a las 19.30 horas, el premio nacional de literatura 2006 y destacado periodista, José Miguel Varas, falleció a consecuencia de un paro cardiaco cuando dormía. Su fallecimiento se produjo el mismo día en que murió su gran amigo, el poeta Pablo Neruda. José Miguel es un personaje de grandes historias que escribió, que lo hicieron merecedor a la máxima distinción de las letras en Chile y en otras distintos países, incluído de Europa. Fue quien dirigió el equipo de periodistas chilenos que desarrolló bajo la dictadura militar en Chile programas diarios a través de Radio Moscú, destinados a la opinión pública internacional y al pueblo chileno. “Escucha Chile” fue sugerido desde Chile por un grupo de luchadores clandestinos. José Miguel Varas acompañó al Secretario General del PC chileno, Luis Corvalán, en todas sus giras por los países europeos luego que la dictadura debió liberarlo por la presión internacional y la ayuda fraterna de la ex Uniсn Soviética en aquel entonces. Mario Gómez López” - “Los colegas de Varas lo recuerdan como un director, un profesional de notables condiciones y una devoción a la causa de la libertad del pueblo chileno como algo que significó alcanzar niveles de éxito y de madurez política en circunstancias nuevas que se gestaban tras el golpe militar en Chile. Como uno de sus colegas que fue ayudante dentro del equipo que transmitía el programa “Escucha Chile” y otro que llevaba el nombre de “Radio Magallanes”. Era un hombre absolutamente serio y, sin embargo, con un ingenio y una memoria para contar anécdotas y chistes o en salidas frente a situaciones como las que ocurrían en Moscú. Escribió un libro que descubre muchos secretos de cómo era la ex URSS y que el tituló “Las pantuflas de Stalin”. Para algunos de sus amigos, colegas, este libro marca su dedicación ciento por ciento al regresar del exilio a la literatura. Para quienes no lo conocieron, sepan que tenía un ingenio con visiones de incalculables matiz, narradas con una seriedad monacal. En Moscú, su casa era el lugar de reunión dominical de los periodistas chilenos que trabajaban en Radio Moscú, con un asado a la sudamericana y uno o más vodka a la soviética. Quienes le conocieron valoran su consecuencia política, su grandeza profesional como escritor y periodista y sus condiciones humanas para ser el gran amigo que todos soñamos tener en nuestra vida. Lautaro Aguirre” -- “Una tremenda perdida personal, porque fue un gran amigo, un jefe excepcional, una nueva ausencia colectiva porque fue un modesto indispensable, de la escuela del Tata Lucho, periodista comprometido, e incansable. Hubo que pedir que le sacaran tanto turno, porque trabajaba a la par con todos. Uno de los mejores escritores de Chile, un humorista fino, dibujante empedernido, un compañero ejemplar, cariñoso padre y amoroso marido, abuelo chocho. Es un orgullo haber trabajado 10 años con él como verdaderos camaradas, Junto a un grupo de notables colegas tenaces, claritos y fraternos, entend́ió todas las locuras y apoyó incluso aquella llamada a pisagua. Sus casas siempre estuvieron abiertas para todos, con afecto auténtico me pidió hablar entre sus muchos amigos. Estrella cuando cumplió sus 80. Hace una semana le dije al presidente del colegio Metropolitano que teniamos que hacer algo bueno entre él y los periodistas para este grande que segía haciendo despachos a la vieja radio. Ahora hasta me da pánico mirar al espejo y ver cómo pasó el tiempo. Por eso miro a las hermosas hijas que son el tesoro y regalonas de JM. Estoy muy triste, un dolor tras otro, pero somos guerreros hasta el final. Un abrazo en esta pena inconsolable para mi querida amiga Iris, para sus estimadas hijas. Estaremos con uds en este trance tan terrible, inesperado y demoledor. Rodrigo Cerda -- “Falleció el escritor y periodista José Miguel Varas. Amados hermanos, aqui les mando una lamentable noticia tanto para Chile así como para ustedes los rusos, sobre todo los que han pertenecido a la Radio Moscú, porque falleció el connotado escritor chileno, locutor de radio, periodista, premio nacional de literatura 2006, José Miguel Varas. Sé que ustedes lamentarán mucho esta noticia, por los estrechos lazos que nos y los unían a este personaje de nuestras historias comunes. Recuerdo que en una oportunidad me llamó telefónicamente a Vilcún avisándome que ustedes me habían enviado regalos desde Rusia, consistente en relojes, piochas, tarjetas, pegatinas y otros souvenirs con imágenes talladas de Moscú; me preguntó esa vez por qué medio podían enviarmelas, ante lo cual lo reconocí de inmediato por su voz y le expresé la gran honra y sorpresa que era para mí escucharlo, ante lo cual él me replicó, que quizás no era para tanto. Ese fue nuestro encuentro, lo tengo muy grabado en mi memoria. Al altísimo ruego lo tenga en su santo reino. José Alejandro Montero Aedo