
Un pueblo la despide triste, los anónimos ciudadanos que recibieron su cálida voz cada día de la oscura etapa de la dictadura en Chile, siempre saludaran el afecto, el amor, la consecuencia de KATIA.
Presidente C.G.T. MOSICAM


| Cómo supo el mundo la Operación Leopardo |
Estimada Virginia:
Es triste enterarse de la muerte de Katia, a quien, sin conocerla, le tuvimos mucho afecto y admiración.
Aprovecho esta oportunidad para contarte algo que pocos saben.
En los primeros meses y años de la dictadura, fui un reportero que trabajé en las sombras para el programa Escucha Chile, de Radio Moscú.
Con absoluta nitidez recuerdo la tremenda emoción que me invadía cuando escuchaba, en una vieja radio que transmitía onda corta, que mis entrevistas y reportajes eran difundidos a todo el mundo.
Yo entregaba mis carillas, escritas a mano ó a máquina, en un diminuto papel, en un fugaz encuentro con un compañero incógnito, y antes de dos semanas el contenido era leído por Katia y, a veces, hasta por el mismísimo Volodia.
Recuerdo que uno de los reportajes más impresionantes fue uno que se difundió en "Escucha Chile" en enero o febrero de 1974, durante varios días.
A través de ese reportaje se denunció el montaje de la llamada "Operación Leopardo", que la dictadura había difundido como un enfrentamiento que, según ellos, se había producido en las cercanías de una estación eléctrica cerca de Renca, donde habían muerto cuatro ó cinco jóvenes que "intentaban" volar las torres de alta tensión.
La rigurosa verdad fue que los cuatro o cinco jóvenes, todos comunistas, habían sido detenidos en la comuna de San Miguel, cerca de La Legua, un par de días antes de la navidad, cuando estaban fabricando pan de pascua.
Varios días después sus familiares fueron llamados a retirar los cuerpos desde la Morgue, donde se los entregaron en ataúdes sellados y con expresa prohibición de abrirlos.
Los padres de los jóvenes los llevaron a sus casas, hicieron un velatorio clandestino y en la noche abrieron los ataúdes, para lo cual tuvieron que romper las soldaduras.
Con horror constataron que sus hijos tenían evidencias de torturas y de haber sido, literalmente, masacrados.
Luego de enterrar a sus muertos, uno de los familiares contactó a alguien; ese alguien a otro, que a su vez me contactó a mi, y me citaron a la casa de una de las víctimas.
Durante un par de horas escuché los relatos de padres, madres, hermanos, pololas. Incluso conversé con una jovencita que había estado detenida con los que fueron ejecutados.
Fueron horas de espanto.
Cuando salí de esa casa, tanto o más modesta que la mía, pero en la que ya no cabía más dolor, me propuse hacer el relato más fidedigno posible de lo que había escuchado.
Sabía que si el asunto se filtraba, si la dictadura se enteraba de quién había hecho el reportaje, seguramente correría la misma suerte de esos jóvenes.
Pudo más el compromiso personal y la convicción y escribí unas cuatro o cinco carillas, a reglón seguido. Esperé el día acordado para el contacto semanal; oculté el trabajo en uno de mis zapatos; agarré una micro y me fui al centro de Santiago, para entregarlo a ese compañero incógnito, del que te hablé antes.
Menos de diez días después Katia anunció el reportaje y Volodia lo leyó durante varias emisiones.
Obviamente, mi emoción cuando escuché el reportaje se mezcló con altas dosis de miedo, por mí y mi familia.
Sin embargo, al parecer el hilo transmisor desde Santiago a Moscú funcionaba sin interferencias ni filtraciones, y no hubo problemas.
No faltaron los compañeros que vivían en el mismo campamento donde yo vivía, (ese que tú conociste y visitaste cuando se llamaba Villa Lenin, en La Granja), que también escuchaban "Escucha Chile" que me comentaron el reportaje que difundía Radio Moscú.
Desde luego, mi respuesta era de total asombro y de repudio, con una cara de estar recién sabiendo lo que oía.
Te cuento, amiga Virginia, que nunca antes había comentado este tema, del que sólo están enterados el compañero que me llevó hasta la casa donde hice las entrevistas (que está vivo y que puede dar testimonio de lo que te relato); mi señora, que me ayudó a ocultar las carillas; y el compañero incógnito, a quien le entregué el reportaje, a quien le adelanté lo que le estaba recibiendo.
Discúlpame haber aprovechado esta oportunidad de recuerdo de nuestra amiga Katia, para contarte lo que te he contado, pero creo que es bueno que alguna vez, entre los que nos merecemos confianza, nos contemos estas cosas para que queden registradas más que en nuestras modestas historias personales, en la memoria de todos.
Recibe un estrecho abrazo y sigue adelante con tu cruzada de difusión de la cultura, porque, como decía el título de tu columna en El Siglo: "No sólo de pan...".
Un beso
Mauricio Jorquera Encina
(Publicado en ANAQUEL AUSTRAL)




KATIA,
Muchas y muchos estudiantes fueron destinados al Estadio Nacional, otros a recintos militares y posteriormente fuimos derivados a cárceles y campos de Concentración.
Con el tiempo, aquellos que se encontraban en estos recintos se las ingenian de cualquier método lograr obtener información del exterior y con una radio a pilas se cuelgan de alambres del tendido de ropa y como antena, la típica "tapa de olla", y ahí todos estos prisioneros se juntaban para recibir a ESCUCHA CHILE...programa de alta sintonía de presos y combatientes, destacándose una voz, tierna, acogedora, ella era Katia, Desde el primer momento nació el cariño y el amor al escuchar a Katia, por lo tanto Katia se convierte en nuestra NOVIA,
Este programa realizado en Moscú, tiene una relación muy especial con
Hoy nuestra, NOVIA de voz amorosa, no está físicamente con nosotros, pero la llevamos en nuestro corazón y nuestra sangre roja por toda la vida.
Lo único que me incómoda que JAMÁS !!! le rendimos un homenaje como ella se merecía...pero nunca es tarde, por ello quisiera abrir las opiniones para realizar un recordatorio en tal sentido, porque hoy
Fraternos saludos a todos
Mario Urzúa, presidente FEUT Concepción 1973
Ex PP Estadio Chile y Chacabuco
Iris Largo Farías
Por favor, reenvía tus bellas y certeras palabras al mail de los mandamases de
Un abrazo emocionado
Fresia Rojas Painecura
MUY TRISTE
Paz Rojas
Mis queridos los acompaño en su pena. Recuerdos inolvidables de esa radio Moscu y su "Escucha Chile", esas voces tan esperadas esas noticias ....Toda una esperanza .. Será posibles tener esas grabaciones ? Así Katia revivirá junto a ustedes y no tendremos pena. Un gran abrazo
FRANCISCO VILLA
UN HOMENAJE A
GRAN MUJER Y VOZ DEL PROGRAMA ESCUCHA CHILE DE RADIO MOSCÚ Y MAGALLANES, EN LOS DESPIADADOS DÍAS DE
YO ESCUCHABA EL PROGRAMA JUNTO MI PADRE, CON
Paulo Slachevsky; Silvia Aguilera:
Compartimos con ustedes la pena de esta triste noticia.Un abrazo grande para ustedes, el que ciertamente no podrá abarcar toda la tristeza ni la ausencia que la noticia ha provocado en todos quienes con ella compartieron y recibieron el incondicional cariño de la amistad, la fraternidad. Los queremos mucho.
Faride Zerán
Lamento la muerte de Katia. Más cuando pienso que nunca tuvimos oportunidad para homenajearla como país democrático que agradece lo que ella hizo por la verdad y la defensa de los derechos humanos en Chile. Quizás, es el mejor ejemplo de que aún somos un proyecto de país democrático. Abrazos.
Alejandro Yánez
Acabo de recibir un mensaje de José Miguel Varas comunicando la muerte de Katia en Israel. "Escucha Chile" de Radio Moscú, con la voz de Katia, está en el recuerdo de miles y miles de personas. Me sumo a todos ustedes en el dolor por esta tremenda pérdida. Un abrazo a todos
Dolores Carvajal Campusano
Gracias José Miguel por considerarme entre tus conocidos, primero de
la lamentable perdida de nuestra amiga Katia y luego por enviarme este
artículo precioso. Es cierto, también hemos derramado lagrimas, no
tuvimos más que la oportunidad de verla desde lejos en esa comida que
Uds. organizaron hace ya muchos años atrás, y no nos acercamos a ella
por un pudor mal entendido, (quien soy yo para acercarme a ella...)
Aprovecho la oportunidad para enviarles todo nuestro cariño.
Un gran abrazo
Carlos Orellana
Siento sinceramente lo de la muerte de Katia. Yo no la conocí mayormente, pero recuerdo que alguna vez, en uno de los pasillos de Radio Moscù, me la presentaste, y no olvldo sus ojos tan azules, una mirada penetrante aunque dulce, como suelen ser, según experiencia que viví personalmente, los ojos de algunas mujeres judías. Pro, claro, recuerdo su voz a través de la radio, algo absolutamente inolvidable. Gracias por la información. Un abrazo
Lilian y Vladimir Chávez
Solidarizamos con vuestra pena por la partida de Katia. En años aciagos su cristalina voz de denuncia y esperanza caló muy hondo en el corazón de innumerables chilenos. Recordamos el caso de nuestra tía Lina, mujer sencilla, sin identidad política, que cautivada por las emisiones de Radio Moscú y particularmente por Katia, superando la niebla de sus ojos ancianos, le tejió un chal, gesto que Katia respondió agradeciéndole por las ondas de Escucha Chile, lo cual llenó de alegría y orgullo, hasta el fin de sus días, a dicha tía. Cuánta humanidad y nobleza había en Katia!...
Les abrazamos con mucho afecto.
Raquel Mejías
Una pena enorme me ha causado la muerte de Katya, a quien apreciábamos tanto por su trabajo de apoyo y solidaridad en una etapa tan difícil de nuestras vidas. Por sobre todo lamento haber estado tan lejos de ella, cada uno de nosotros en mundos tan distintos, que no facilitaron que le hubiéramos podido manifestar nuestro agradecimiento, lo que significó su trabajo para miles de chilenos, la esperanza que traía su voz para los opositores a la dictadura, lo que la admirábamos todos los que tuvimos la suerte de conocerla en su elegancia, sobriedad y discreción. Siento que quizá no fuimos lo suficientemente cariñosos en el momento en que ella también debió vivir en el último tiempo en otro país, que aunque la acogiera, no era su vida. Una mujer muy sabia Katya, con muchas historias que ojalá alguien pueda recogerlas ahora para que se conozca la calidad de compañeros que tuvimos la suerte de conocer y que nos acompañaron.
José Astudillo Gómez
Estamos contigo en el dolor hondo y solo mitigará esa pena el recuerdo
de haberla apreciado y sentirla como nuestra hermana, amiga y compañera.
Hermosa voz una voz de esperanza en las negras y duras noches vividas
MARINA TEITELBOIM
CECILIA SUAREZ INDART Gracias por esos emotivos recuerdos de una gran mujer que siempre habitará nuestros corazones.
IVAN DONATO GUZMAN
Completamente de acuerdo contigo, hermosa voz...
CESAR VERDUGO REYES
Gracias, es justo que se mantenga en nuestro recuerdo, la deuda es grande.
VLADIMIR SEPULVEDA CONTE