martes, 19 de mayo de 2009

KATIA OLEVSKAYA O LA MUERTE DE LA VOZ DE ESCUCHA CHILE


Es extraña la sensacion de pena. Es como un sentimiento largo, lento y muy profundo. Es silencioso. Es lo que yo creo paso con Katia hace varios años atras.


Debe haber sido el sentimiento que la invadió llegando a Israel. Porque tiene razón Marcel en su comentario, cuando dice que en el fondo de su corazón se fue al destierro, aquel que se suponia ella conocia muy bien por su relacion tan íntima con el destierro ajeno.


Que dura que fue su vida, pero a la vez que intensa... plena de consecuencia en sus actos. Como que siempre tenía fuerza para todo! Yo asocio su imagen, el color de su piel a los duros inviernos moscovitas, al sabor de los alimentos enlatados, a los paisajes llenos de nieve... la tenue luz de la radio?

Su voz es cuento aparte.

Tuve el privilegio y la pena también, de verla en medio del desierto, en un minúsculo departamento en un asentamiento judio, rodeado de carretera y palestinos que odiaban la carretera y el asentamiento, lejos de la ciudad y eternamente lejos de su mundo.


Tomamos te. Ella no entendia que secreto codigo religioso era el que impedia que los hombres la saludaran mirandola a los ojos en determinadas fechas del calendario religioso ¿?

Porque sentia ella que transgredia la norma si no tomaba te con la cabeza agachada durante el "Sabat".

Porque los Palestinos no podian ser sus amigos y los judios que si podian no eran las personas amables y cultas que ella estaba acostumbrada a tratar?


No se como fue su muerte, pero no puedo dejar de pensar que el destierro y la muerte no son una buena mezcla.


Por eso prefiero centrarme el el brillo de sus hermosos ojos, el sabor del te negro, la suavidad de sus manos y la calidez de su presencia a pesar de los 20 bajo cero de las calles de Moscú.

P.D.- Obviamente Chile y el mundo debieran saber más sobre personas como Katia, sobre lo que significa la solidaridad y creer en que un mundo mejor es posible.

Silencio Solemne.

Pablo Cáceres Meza

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